Sergio Corrieri, el David y el hombre de Maisinicú, más allá de “Memorias…”

Sergio Corrieri, el David y el hombre de Maisinicú, más allá de “Memorias…”.

Por: Ania Ortega.
(Tomado de Cubadebate)

Sergio Corrieri en una escena de “Memorias del subdesarrollo”.

Cuando parece que las emociones descansan en una apartada esquina de la rutina, un documental nos despierta a los ayeres, casi desvanecidos, y entonces un júbilo aparece con el espíritu y la estampa de un héroe anónimo, El hombre de Maisinicú.

Corrieri, como siempre se le llamó afectuosamente, fue conocido por mi generación por aquella serie televisiva que detenía el tiempo de todas las familias cubanas de entonces, el David de En silencio ha tenido que ser.

Han transcurrido casi dos décadas y hoy tenemos ante nosotros la verdadera historia del hombre, del actor, el director de teatro, el protagonista indiscutible de una época en el cine y el intelectual virtuoso que nos sorprende con tres poemarios (Los NoventaAsuntos propios, Del mar y los peces) y un libro de cuentos sobre la playa de Jaimanitas, donde transcurrió su infancia (También lo imaginado), legado que nos dejó al fallecer con 69 años. Quedaron otros dos poemarios inéditos y una novela corta sobre los primeros años del Grupo Teatro Escambray.

“Sergio Corrieri ha sido, de manera incuestionable, uno de los grandes actores del teatro y el cine cubanos durante la segunda mitad del siglo XX; sin embargo, su impronta en ambos medios resulta prácticamente desconocida para las más jóvenes generaciones de cubanos y a veces hasta un poco olvidada por sus contemporáneos”.

Así habló durante la premier del documental cubano Sergio Corrieri, más allá de “Memorias…” su realizadora Luisa Marisy. Licenciada en Historia y Ciencias Sociales, es desconocida como realizadora; sin embargo, tiene en su haber más de 20 audiovisuales y una importante trayectoria artística e intelectual.

Hoy, junto a su staff de realización, se nos revela como “descubridora” de una de las personalidades más reconocidas de la cultura cubana porque era para ella “el cumplimiento de una deuda de amor con mi padre Sergio Corrieri, el hombre que con su ejemplo contribuyó a mi formación humana y artística”.

Con guion de Luisa Marisy y José Ramón Marcos, la producción de Javier González, la música original de Polito Ibáñez, Adalberto Roque como director de fotografía y Normando Torres en la dirección artística, la edición de Claudia Balmaseda y Jorge E. González Cruz y los animadores Alejandro Bustillo y Jorge González Cruz, nos llegan estos 64 minutos con valiosos testimonios de familiares y amigos entrañables para revelarnos afectos y memorias de un genuino hacedor de arte cotidiano, que por sencillos y auténticos no solo estamparon las vidas de sus contemporáneos sino que lo convirtieron en un hombre de su tiempo.

“Nos fuimos para el Grupo Teatro Escambray, ahí vino la segunda gran discusión con mi padre porque ya después de la primera vez, como ya había tenido éxito como actor y aparecía en el cine y todo eso, y los vecinos le decían “vi a tu hijo”, y bueno ya el viejo estaba contento, satisfecho con que su hijo hubiera (risas) tenido éxito como actor, y cuando en el 68 yo le digo: “Oye  me voy”. “¿Cómo que te vas, para dónde te vas?”. Y yo le digo: “Para el Escambray”. “¿A qué?”. Digo: “a hacer teatro”. Dice: “Ah, tú estás loco”. Así lo cuenta el propio Sergio Corrieri, con rostro alegre y jovial, casi a punto del abrazo saliéndose de la pantalla.

Un regalo embellece la propuesta: imágenes originales recuperadas de las vivencias del Grupo Teatro Escambray, hasta donde fueron llevadas sus representaciones recién terminada la lucha contra bandidos, entonces filmadas como memorias por Rogelio París y recogidas en el documental Del Escambray el campesino.

Imágenes en blanco y negro que engalanan la visualidad de una historia pendiente de ser contada todavía -que está allí en las lomas y en quienes fueron testigos del nacimiento de un teatro jamás visto hasta entonces en la recién nacida Cuba postrevolucionaria-, y que Marisy nos muestra como parte de la historia de su padre.

Valiosos testimonios que van más allá de la leyenda paternal nos salvan del olvido para convertir a este documental en joya del audiovisual cubano, en tanto rescata imágenes poco conocidas y casi arrinconadas en olorosas gavetas del recuerdo, todavía latentes en el alma de muchos de los que aún pueden contar esa historia.

Por eso se organizó este encuentro con la prensa en el Centro Cultural Cinematográfico Fresa y Chocolate con miembros del staff y personalidades cercanas a la obra del gran intelectual, teatrista y actor que fue Corrieri.

“La voluntad familiar siempre estuvo en lograr un documental en vida de mi padre -contó Luisa Marisy-, pero su repentina enfermedad lo imposibilitó”. Su presencia entonces toma como eje sus poemas y algunas declaraciones que él mismo hiciera para el programa televisivo Cubanos en primer plano.

Son privilegios de este audiovisual fragmentos de actuaciones legendarias de Corrieri junto a otros grandes de la escena cubana como Fernando Echevarría, Pedro Rentería, Flora Lauten, Albio Paz, Carlos Pérez, Mario Balmaseda, Raúl Pomares, Reinaldo Miravalles, Eslinda Núñez y Deisy Granados.

“Para conducir las diferentes etapas del documental hemos seleccionado algunos de sus poemas, que leídos por el también poeta y cineasta Víctor Casaus van revelando inquietudes, angustias y amores de Sergio Corrieri”, explicó su directora.

Responsabilidades administrativas y políticas, ajenas a su vocación, alejaron al actor de su mundo durante los últimos veinte años de su vida. Varias dudas entonces acudirían al imaginario popular ante su ausencia. ¿Dónde se ha metido este gran actor? ¿Dónde estará  el Sergio de Memorias…? ¿Qué ha sido del actor que representó al hombre de Maisinicú? ¿Por qué no vemos en pantalla al David de la serie En silencio ha tenido que ser? Algunas de esas respuestas las encontrarán en este documental.

Que valga entonces para el aprendizaje de quienes empiezan y para la evocación sublime de mi generación el documental de Luisa Marisy Sergio Corrieri, más allá de “Memorias…”.

PD: Faceta poco conocida de este gran actor cubano, Sergio Corrieri, es la de escritor y poeta. Participó en los Festivales de Poesía de La Habana y dejó al morir tres poemarios y un libro de cuentos publicados; además de otros dos poemarios inéditos y una novela corta sobre el Grupo Teatro Escambray, considerado su creación más grande como intelectual. Aqui les regalo uno de sus poemas.

En estos tiempos.

En estos tiempos
los ojos se estrenan con cada amanecer
nuevas visiones del mismo fantasma lacerado
que recorre a pie el mundo de los pobres
de este mundo.
En estos tiempos
los zánganos fundan nuevas colmenas
con la vieja miel
los vivos se apropian de los muertos
los meteorólogos se tornan herméticos
asomado apenas el húmedo índice.
En estos tiempos
hay ciegos que prefieren no ver
mudos que entrenan sus lenguas intactas
ensayando a la sombra
su próxima traición.
En estos tiempos
los estudios de mercado vaticinan
el aumento constante del precio de los sueños
los mercaderes se aprestan a hacerse millonarios
los profetas auguran la descomunal orgía
de la libertad
el derecho inalcanzable a pensar
solo en si mismo.
en estos tiempos
la ternura no cabe en una mano
y el puño no sabe de ternura
nuestros hijos tendrán que ser violentos todavía.

Sergio Corrieri.

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Alpidio Alonso Grau, Ministro de Cultura de Cuba.

 Este sábado 21 de julio del 2018, durante las sesiones del Primer Periodo Ordinario de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional de Cuba, el Presidente del Consejo de Estado Miguel Díaz-Canel Bermúdez presentó  la propuesta de integración del Consejo de Ministros, conformado por 26 miembros.

Alpidio Alonso Grau, Ministro de Cultura de Cuba.

 Entre los nuevos miembros del Consejo de Ministros, fue nombrado como Ministro de Cultura el escritor y poeta Alpidio Alonso Grau. Con amplia experiencia cultural, Alpidio Alonso ha ocupado varios cargos en la cultura como: presidente de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y presidente del Consejo Provincial de Artes Escénicas en Villa Clara, y presidente de la AHS del país. Ha sido vicepresidente del Instituto Cubano del Libro y miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

  Dirigió además la editorial “Sed de Belleza” y la revista de poesía “Amnios”. Desde las páginas de este Blog le envió como artista mis congratulaciones en sus nuevas funciones como Ministro de Cultura de Cuba.

Abrazos.

Nevalis Quintana Fernández.

Salmo.

Autor: Alpidio Alonso Grau

Poesía, llega,
hasta mí,
cual luz
en todo puesta.
De mi cuerpo,
tu sustancia
haz, la merecida
claridad
de los que sufro.

Hasta ellos baje
tu resplandor
y el doloroso
encaje
que ante mis ojos
tiendes.
¿Es que no eres
la luz?
Siempre pudo
el misterioso rayo
purificar, él sólo,
nuestro gesto.
No sea hoy
que nos faltes.
El angustioso
árbol
frente a nosotros
su linaje henchido
como un sol,
humildemente deja
toquemos
en su faz
toda la sombra.
Así ha sido
por siempre
nuestro encuentro.
A las más tenues
mordeduras presto.
La gracia de lo humilde
en cada señal.
Hecho una vez,
¿o siempre?,
de esa sorpresa.
El tramado misterio
de las cosa sencillas,
poniendo en mis palabras
aquel eco entrañable,
sutil,
hondo hasta la verdad,
de la pobreza.
Nada, fuera de esto
pido, madre,
a Dios,
o a quien
desde la eternidad,
la cegadora intemperie
darme quiso.
Cual luz en todo puesta
llega hasta mí, poesía.
No me faltes.

Este poema pertenece al libro La casa como un árbol (Ediciones Sed de Belleza, Santa Clara, 1995).

 

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Temporada de Verano de Teatro de la Villa: Julio-Agosto 2018.

Temporada de Verano de Teatro de la Villa: Julio-Agosto 2018.

 

El grupo Teatro de la Villa de Guanabacoa anuncia su programación de verano  con reestreno y grupos invitados durante los meses de julio y agosto.

JULIO.
Obra: ¨Watusín y sus muñecos¨  Grupo teatral ¨Calidoscopio¨.

Jueves y Viernes 3 pm

AGOSTO
Obra: ¨Francisca y la Muerte en clave de clown¨  Grupo teatral ¨Tocororo¨.

Jueves y Viernes 3 pm

 

JULIO Y AGOSTO
Obra: ¨Un Barbero al doblar de la esquina¨  Grupo Teatro de la Villa

Sábados y Domingos 4.30 pm

Artículo ¨Un Barbero al doblar de la esquina¨

Las entradas para la funciones se venderán a partir de las 2 de la tarde en nuestra sede, sita en en la sede del grupo, sita en calle Desamparado esquina a doctor Mora, en Guanabacoa, La Habana.

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Ricardo Ronquillo Bello, nuevo presidente de la Unión de Periodistas de Cuba.

 Esta bitácora digital se une al abrazo de un gran amigo y colega periodista. En la tarde de ayer, durante el X Pleno de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), el cual contó con la participación del Presidente del Consejo de Estado y de Ministro Miguel Díaz-Canel Bermúdez y del Ministro de Cultura Abel Prieto, entre otros dirigentes, fue dada a conocer la nueva dirección de la organización, que será presidida por el reconocido periodista y subdirector del periódico “Juventud Rebelde” Ricardo Ronquillo Bello.

 Compañero de tertulias de las teclas, bromista criollo,polémista, de pensamiento abierto y crítico, envio a Ricardo Ronquillo Bello la Congratulación y el Abrazo de todos los Amigos y Tecleros de Cuba.Y con ello, uno este artículo escrito hace unos meses atrás por el joven periodista y duende Jesús Arencibia Lorenzo.

¡Felicidades, Maestro!.

Nevalis Quintana Fernández.

Ronquillo.

Los periodistas no hablan de los periodistas. He ahí un axioma no escrito que, sin embargo, se ha transmitido por generaciones en el acervo del gremio. Se basa en el principio ético de que los que hacen la noticia, no son noticia. Pero hoy yo quiero romper esa regla.
El hombre de prensa que me inspira es uno de los seres humanos más nobles que he conocido. Hidalgo que ha marcado en las maltrechas filas periodísticas cubanas un camino de rectitud, y que cada día impulsa a quienes le rodean a seguir nadando contracorriente.
Periodista —y antes maestro— por vocación de servicio público, este camagüeyano, aplatanado en Guantánamo por el amor de su Yanira y finalmente nacionalizado habanero, comenzó su despunte en tierras del Guaso, como corresponsal de Juventud Rebelde.
Seriedad y mesura, osadía reporteril y pantalones lo distinguieron desde entonces como guía en el oficio. De ahí pasó a la redacción central del diario azul, donde ha escalado desde la Jefatura de Corresponsales, pasando por la volcánica de Información Nacional hasta la actual, de Subdirector. Aunque más allá de los cargos institucionales —donde su rebeldía jamás le permitirá llegar a los puestos decisorios— el liderazgo que ejerce es esencialmente moral.
Ronquillo es de esos directivos que nunca ordena una tarea que no sea capaz de hacer él mismo con sobrada eficiencia. Que no grita y siempre se hace escuchar, que no impone y siempre se hace seguir. Su carro, el más destartalado de los del periódico, ejerce como ambulancia de JR y resuelvelotodo de sus compañeros. Que lo diga si no Agudo, el buenazo de su chofer, quien a cualquier hora está también disponible, conducido por la generosidad del jefe.
Nadie en los últimos 15 años de este medio ha parido más ideas para trabajos periodísticos (aunque algunas se estrellaran contra los muros de la tontocracia). Ninguno ha editado con mayor belleza y capacidad interpretativa un texto o aportado tan brillantes titulares como los que él regala, noche tras noche.
Los equipos creativos de JR, estructura organizativa para ahondar mediante series de reportajes en los dilemas sociales del país, fueron auténtica creación suya en la década de los 2000. Y llevaron a la publicación, hasta donde la angustiosa realidad nacional lo permitió, a la punta de los esfuerzos por devolverle al periodismo cubano su carta de ciudadanía, tan derruida por las mareas propagandísticas.
Esas mareas subieron y ya de aquellos equipos y sus logros poco queda, pero Ronquillo ha seguido ahí, explotando entonces con indomable afán su veta de articulista y poniendo sobre la palestra temas necesarios, como la ineficiencia económica o los vínculos religión-política en la Isla.
Pocos foros mediáticos existen en la nación donde su voz no se escuche. Y en el gremio su sola presencia levanta respeto y esperanza. Verlo como lo he visto durante una década perder el pelo, literalmente, y recoger, cada vez más cansado, pero nunca pesimista, la lanza de caballero, es de los aprendizajes más fecundos que el oficio y la vida me han regalado.
Así, podría pasarme cuartillas y cuartillas enumerando méritos, citando aquel premio, la otra distinción, el reconocimiento y fraternidad con que lo tratan los lectores; pero sé que él, auténticamente humilde, me tacharía este trabajo desde la primera palabra.
Cuando se escriba la larga y dura crónica del periodismo cubano posterior a 1959, algunas líneas habrá que dedicar a la probidad de Ricardo Amable Ronquillo Bello, un guevariano que se creyó y ha vivido para ejercer la utopía del hombre nuevo.

Jesús Arencibia Lorenzo.

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Cuba abraza a Armando Manzanero y a Gilberto Santa Rosa

 

Cuba abraza a Armando Manzanero y a Gilberto Santa Rosa.

Autor : Aracelis Bedevia.

Dos grandes sueños están a punto de hacerse realidad. Armando Manzanero y Gilberto Santa Rosa actuarán por primera vez en La Habana, en el malecón habanero, este domingo y el lunes, respectivamente.

 

 

Cuando esta noche se sientan los cañones de la tradicional ceremonia de la Fortaleza Morro Cabaña, el malecón habanero abrazará a un mexicano que siempre quiso cantar en Cuba: Armando Manzanero. Justo a las 9:00 p.m., el autor de emblemáticas canciones como Esta tarde vi llover, Somos novios y Contigo aprendí, cantará al pueblo de la Isla en un concierto único que será transmitido en vivo por el canal Clave de la Televisión Cubana.

Acompañado por Omara Portuondo, Eliades Ochoa y Haila María Mompié, el mundialmente conocido músico, ganador de un Grammy, subirá al escenario en áreas del malecón habanero, muy próximo a la calle 23 y al Hotel Nacional de Cuba.

«Siempre quise venir. Finalmente llegó el momento y aquí estoy. Más vale tarde que nunca», afirmó en declaraciones a la prensa ofrecidas este sábado en el hotel Parque Central.

El artista, considerado una leyenda viviente de la música de Latinoamérica, dijo estar disfrutando mucho del cariño del público cubano. Llegó este viernes y, según señaló, en las pocas horas que lleva en La Habana ha recibido grandes muestras de afecto.

Manzanero destacó la significación que para él tiene la música cubana y recordó a inolvidables figuras del pentagrama nacional como Adolfo Guzmán, César Portillo de la Luz y José Antonio Méndez.

En su concierto en el malecón, el conocido cantautor y productor propondrá una fiesta musical y ecológica como regalo de añoradas canciones y, a la vez, pretexto para preservar el medio ambiente.

Desde horas tempranas de la mañana de hoy domingo se realizarán varias acciones en áreas aledañas al concierto, en coordinación con entidades como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Flora y Fauna, y otras.

Entre las más significativas sobresale una limpieza alrededor de zonas del litoral habanero, a cargo de varios buzos, quienes recogerán desechos para sanear la zona. El estelar artista maya, de 83 años de edad, sembrará un árbol endémico de México, aunque presente en Cuba, como muestra de reforestación. También se colocará un aerogenerador durante el día, el cual proveerá de energía renovable al espectáculo nocturno.

Será este un concierto ecológico, manifestó el cantante, nacido en la ciudad mexicana de Mérida, Yucatán, el 7 de diciembre de 1935, y que ha venido acompañado de su señora esposa.

Cuentan que desde muy niño mostró cualidades musicales que le permitieron iniciarse como profesional cuando apenas era un adolescente. Temas suyos han sido interpretados por Frank Sinatra, Elvis Presley, Andrea Bocelli, Luis Miguel, Raphael, Olga Guillots, José Alfredo Jiménez y el tenor español Plácido Domingo.

Manzanero ha escrito más de 400 canciones, de las cuales más de 50 han alcanzado fama internacional. Ha participado en numerosos programas de radio y televisión, grabado más de 30 discos y musicalizado varias películas. Se ha presentado en múltiples escenarios de todo el mundo como el Madison Square Garden, en Nueva York; el Teatro Colón, en Argentina, y el Memorial, en Sao Paulo, Brasil.

En su concierto de esta noche lo hará junto a sus invitados con temas presentes en su más reciente producción discográfica, y con Haila, en específico, interpretará uno de los títulos del disco que prepara la artista en homenaje al maestro mexicano. También cantará los siempre esperados Adoro, Novia mía, Contigo aprendí, Esta tarde vi llover y otros de su viejo repertorio, muy gustados por el público cubano.

Durante el encuentro en el capitalino Hotel Parque Central Enrique Martínez Martínez, embajador del país azteca en la Isla, reconoció la hermandad que ha existido siempre entre ambos pueblos y señaló que la embajadora más importante de México en Cuba es la música mexicana, y que no se puede entender esta sin Manzanero.

Soledad Bauzá, representante residente adjunta del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en la Mayor de las Antillas, se refirió al concierto como un mensaje de protección medioambiental que involucrará a la comunidad aledaña en acciones de limpieza de la zona antes y después del mismo.

Según fuentes del Instituto Cubano de la Música, la visita del azteca se concretó gracias al trabajo conjunto de los ministerios de Cultura y de Relaciones Exteriores de Cuba, la embajada de México en La Habana y la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.

«Soy un gato, tengo siete vidas y estoy viviendo la última.

«No será esta mi única visita a Cuba. Volveré. Estoy invitado al festival del Habano, en el próximo mes de febrero», aseveró, y agradeció la oportunidad de poder cantar la noche de este domingo con Omara Portuondo. «Me siento muy halagado. Cualquier persona quisiera hacerlo y no puede.»

El Caballero de la Salsa

En el mismo lugar y a igual hora, pero el lunes 16, Gilberto Santa Rosa cantará al público habanero. La noche de este sábado lo hizo en el balneario de Varadero, durante la primera edición del festival Josone Jazz y Son, que concluye este domingo con la actuación de José Alberto, «el Canario» y que ha reunido a músicos como Álvaro Torres, Isaac Delgado, Michel Herrera, Nicholas Payton, Ernán López-Nussa, Daymé Arocena, entre otros.

He llegado en el momento idóneo, aseguró Gilberto Santa Rosa al arribar este viernes al país. Mi mayor expectativa, señaló, es no defraudar al público cubano.

El concierto de este lunes en la Habana y el que ofreció en Varadero forman parte de la gira 40 y Contando, del reconocido salsero puertorriqueño, quien declaró sentirse emocionado y conmovido ante el recibimiento que le han dado los cubanos. «Ha sido increíble», manifestó el Caballero de la salsa.

Invitado por su amigo el salsero cubano Issac Delgado, en el año que celebra sus cuatro décadas de carrera musical, el boricua considera sus presentaciones en Cuba como una gran responsabilidad.

Su deseo, según ha manifestado, es que el pueblo disfrute con el repertorio que ha preparado, el cual es un poco de todo lo que ha venido haciendo hasta la fecha. Siempre he amado este país, ha reiterado el artista, y ansío mucho cantar para los cubanos.

El intérprete de grandes éxitos como Vivir sin ella, Conciencia y Perdóname está convencido (y así lo hizo saber a la prensa) de que en la música cubana está la raíz, los referentes de la música que él hace. «He colaborado, y eso me place mucho, con artistas cubanos como Elito Revé, Tony Ávila, Issac Delgado…».

Santa Rosa ha puesto a bailar a millones de personas con canciones como Conteo regresivo, de la autoría del cubano Juan José Hernández, Juanchy, Un montón de estrellas (Polo Montañez) y Qué manera de quererte (Luis Emilio Ríos), por solo mencionar algunas de las letras que lo unen con esta tierra.

«Mi curiosidad mayor por Cuba es la música, su cultura, y estoy seguro de que me llevaré gratos recuerdos de esta visita», enfatizó.

Tanto Manzanero como Gilberto Santa Rosa son artistas que durante años han sido muy esperados en Cuba, por lo que ambos conciertos serán históricos, dos momentos para no perderse y vivirlos a plenitud.

Históricos serán estos dos conciertos en el malecón habanero. Dos momentos para no perderse y vivirlos a plenitud.

(Tomado del Periódico “Juventud Rebelde”:  Cuba abraza a Manzanero y a Gilberto Santa Rosa )

 

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Poema al Fútbol : Brasil estalla en samba japonesa

BRASIL ESTALLA EN SAMBA JAPONESA

            (poema escrito durante la Gran Final Brasil vs Alemania                                                                       
                        de la Copa Mundial de Fútbol Corea-Japón 2002)

 

Brasil estalla en samba japonesa

cuando dibujo al óleo tu silueta, Poesía.

Creí olvidarte, mujer maldita, devorando la traición

del billete infernal del monstruo de las realidades.

Una hermosa negra,

materialista bañada en ríos de poemas,

devolvió tu presencia.

Dicen que Dios levantó la tarjeta roja de tu expulsión.

Hambrientos ángeles tronaron cacerolas en el cielo.

Un autogol derriba las torres inocentes.

Caen miles de espectadores en el horror de este partido terrenal.

Otros firman la continua locura de los sueños.

Guerra – Socialismo- Fútbol.

Y yo aquí, desnudo, sobre el laberinto.

Tus pechos apretados succionan la esencia pura de mis entrañas.

Impulso balones en la portería de tus labios

y bailo, sí ; bailan cariocas en mi pantalla

anunciando la victoria final.

Nevalis Quintana Fernández

                                            (Derechos Reservados)

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Réquiem por el adiós de otra amiga, Iraida Malberti.

 Este 16 de junio vuelvo a ser sorprendido con la noticia inesperada del adiós de otra gran amiga: la coreógrafa y directora Iraida Malberti Cabrera. Nuestra amistad comenzó desde mi entrada en 1995 a la Compañía Teatral “Hubert de Blanck”, donde recreó las coreografías con actores de las puestas de Berta Martínez como: “Bodas de sangre”, “El tío Francisco y las Leandras” y “La verbena de la paloma”, así como la inolvidable obra “El cartero de Neruda” en la danza de la cueca que recreaba la entrega del Premio Nobel a Pablo Neruda al Golpe de Estado contra Salvador Allende. También fuimos compañeros de giras al extranjero donde, mochila al hombro, nos convertíamos en exploradores callejeros. Incluso, nos atrevimos a visitar una cueva allá en España. La última vez que nos saludamos fue el año pasado, tras un tiempo sin vernos. A Iraida, la madre de muchos niños actores de Cuba y de la amada Colmenita dedico este homenaje con su propia voz.

Iraida Malberti, ¿y dónde está la felicidad?

26 septiembre 2017
Fuente : Cubadebate
                     Iraida Malberti Cabrera. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Iraida Malberti Cabrera en el mundo de los niños. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Iraida es la estampa de la sencillez. Tiene la mirada más iluminada que he conocido hasta hoy. En su casa, dispuesta a revelar toda la inquietud espiritual que le circunda, nos recibió una tarde de septiembre. La tierra olía a lluvia y las buganvillas blancas reinaban en su jardín. Ligera, guapa y cálida como siempre abrió la puerta.

Penetramos en los dominios del cuento de hadas que es su vida —su intimidad— y la pedagoga, coreógrafa, guionista, directora artística y cineasta nos dijo de un tirón: “Tengo 81 años y no puedo dejar de trabajar, si dejo de hacerlo me muero de tristeza”. Le creo.

Desde aquel día, no puedo olvidar la voz de niña de Iraida Malberti Cabrera. Su timbre anhelante y travieso. “Empecé con tres años, mi mamá me llevaba al ballet. Pasé por la Corte Suprema del Arte. Me hice Doctora en Pedagogía en el año 1962. Me gradué de profesora de Ballet y Bailes Folclóricos gracias a un curso emergente que organizó Chely —Ramona de Saá—, y soy directora de televisión”, así intentó la Maestra resumir su currículum. Pero no se lo permitimos.

Iraida Malberti dirige el Ballet Infantil de la Televisión cubana desde 1962 y es una de las creadoras más apasionadas y apasionantes del medio, pertenece a una estirpe de desprendidos, potentes, críticos y fieles, que hoy amenaza con extinguirse por completo. Su productiva y sólida carrera ha nutrido a un proyecto cultural único y necesario en la Isla, La Colmenita, cuyo director es su hijo, Carlos Alberto Cremata.

Madre de “los Cremata” —Carlos Alberto, Juan Carlos y José Carlos—, cómplice y leal esposa más allá de la cruel ausencia, la Malberti es una mujer con una fe ciega en el sacerdocio público desde el arte, porque ha asumido —como León Tolstói — que “no hay más que un modo de ser felices: vivir para los demás”.

“El mundo de los niños”  

Iraida Malberti Cabrera. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

“Empecé con tres años, mi mamá me llevaba al ballet”. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Ha trabajado por más de 70 años con y para los niños. Bendito empecinamiento, decimos las generaciones que hemos crecido durante ese tiempo, que no son pocas.

Nunca intenté a hacer nada que no fuera con niños. Incluso cuando empecé había un programa en el Canal 2 que querían que lo animara, pero nunca quise. Empiezo a trabajar en la televisión un año después del triunfo de la Revolución, a través de mi hermana —que era actriz desde pequeña—, necesitaban una coreógrafa para el primer programa para niños que se hizo después de 1959. Se llamaba El mundo de los niños, con Carmen Solar y Edwin Fernández. Carmen era la dueña de la casa donde se reunían los pequeños, y Edwin, el Trompoloco de siempre. Ahí comencé montando algunos bailecitos. Fui de emergente y más nunca me separé.

Entró para siempre en “el mundo de los niños” montando “algunos bailecitos” y ha sido la coreógrafa de casi todos los programas de la programación infantil de la televisión cubana.

Sí, hice muchos programas, El Circo, Juguete, Amigos, Y dice una mariposa, Cuando yo sea grande, hasta coreografías con títeres, en Tía Tata. Muchos que se me han olvidado, imagínate, ha pasado el tiempo. Muchísimos niños han pasado por mis manos, algunos que ya no lo son tanto —sonríe—. En El mundo de los niños estaba Juan Julio Alfonso, lo veo hoy y le digo ‘qué viejo estás’, y él se ríe.

Un programa que recuerdo con mucho cariño es Variedades infantiles, con Gina Cabrera y Manolo Ortega. Lo cogí de una forma y lo fuimos transformando. Celebrábamos los aniversarios de los países, se hacía una leyenda en sombras chinescas, era semanal y en vivo. Zenaida Romeu —la mamá de Zenaidita— se encargaba de la parte musical y yo de la coreográfica. Fue interesantísimo porque aprendimos muchísimo.

Teníamos que investigar tenazmente. Algunos países no tenían nada escrito —no había Internet—, íbamos de un lado a otro averiguando cuáles eran las canciones y los juegos de los niños en cada una de las regiones. Una vez tuve que entrevistar a un diplomático escandinavo. Cuando llegué me dijo ‘yo no tengo nada, no tengo grabaciones de canciones infantiles’ y le dije ‘pero usted tiene que acordarse de cuando era niño’. Era un señor altísimo, una vara de pescar enorme, muy serio. Y fue comiquísimo, porque aquel señor terminó saltando, cantando y bailando en su oficina. Me enseñó los juegos y las canciones que él mismo disfrutaba cuando era pequeño. Y las repetía varias veces, comiquísimo.

Y la coreógrafa “emergente” se convirtió en la directora del Ballet Infantil de la Televisión, ¿cuándo?

Desde el año ‘61 o ‘62, ya ni sé cuántos años. Al principio eran 30 niños, lo hacíamos en un pasillo, ahora serán un poco más de 100, no es muy grande. Pero no cambia mucho, porque apenas aprenden un poquito hacen los exámenes para las escuelas de arte y se van. Y soy la primera en decirles si abrieron una u otra convocatoria, es su futuro. Yo digo que el Ballet Infantil es la colocación.

¿Por qué no vemos al Ballet Infantil de la Televisión en la TV?

Es que no hay espacio para nada en la televisión. Nosotros llegamos a tener un espacio por día, todos los días había un programa diferente, en la etapa grabada y en vivo. Había muchas más oportunidades para los niños antes, en todos los programas infantiles habían coreografías.

Y “Cuando yo sea grande”…

Empecé a hacer Cuando yo sea grande con Juan Carlos —director de cine y teatro— y ahora, en la tercera entrega, José Carlos fue el guionista. Es un programa que le dedicamos a las profesiones y a los oficios, porque si es importante un médico, un aviador, es muy importante un pintor de brocha gorda. ¿Te imaginas una ciudad sin pintores de brocha gorda? Sería gris, sería horrible, el pintor es muy importante para que la ciudad tenga color y así muchísimos otros oficios. Recuerdo que el primer programa fue sobre un aviador.

La segunda etapa se la dedicamos a los clásicos, hicimos Romeo y Julieta, Don Quijote. No es edad para que comprendan las obras, pero sí para aproximarlos a ellas. Recuerdo que de niña yo tenía un libro gordísimo que era El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, a esa edad yo no iba a leer eso, pero sabía que existía y luego me interesé por descubrir qué había escrito allí. Si les cuentas las historias, los interesas por la lectura, luego van en busca del libro en el futuro, les despiertas la curiosidad, vas creando su acervo cultural. Eso es lo hay que hacer, porque los niños van conociendo elementos que después la desarrollan.

Me habla de una televisión que extraño muchísimo.

Se hacían tantas cosas con la televisión de palo. Yo no me conformo, al extremo que acabo de hacer Cuando yo sea grande—por tercera vez—, lo hice con RTV Comercial, con cámaras mejores, con otra tecnología, pero no estoy muy complacida. A la medida que va pasando el tiempo se van perdiendo muchas cosas, la televisión en vivo tenía dos aventuras diarias, complicadísimas, de época, con caballos, escenas de acción… Y se hacían.

Había “bomba” —se da palmaditas en el pecho—, se hacían con un amor. ¿Por qué ahora no, si hay gente muy buena. No sé si es porque le dejan a la técnica lo que antes teníamos que hacer con el cerebro y con ganas. Ahora queremos poner el Malecón en el recortador, ¡noooo!, si lo tenemos ahí mismo.

Falta de “bomba”, imaginación y curiosidad, esas carencias pueden llevarnos a extremos absurdos, como decía Carpentier.

Mira si es así que esta entrega me costó más trabajo, complican mucho las cosas, lo que hacían cinco personas ahora lo hacen 34. El tema económico tiene mucho que ver, no es lo mismo trabajar por dinero que trabajar por amor. Además, esta vez el programa tuvo muy poca promoción, se trasmitió durante el verano, los miércoles en el horario de la mañana.

Entonces, deduzco que “el gancho” no está en los trucos que traen las nuevas tecnologías y la superproducción.

La televisión en sí engancha, pero hoy tiene que competir contra todos los equipos electrónicos —tablets, teléfonos…— que el niño tiene en sus manos y puede manejar, controlar a su antojo, así que tener a un niño frente al televisor no es muy fácil, pero se logra.

Uno de los programas más bonitos que quedó fue el de una campesina, lo hizo una niña de La Colmenita que tiene 4 años. La pequeña se encuentra en una revista un pollito saliendo del cascarón, el niño urbano no conoce eso, ve los huevos y los pollos. Es muy simpático, porque va para el refrigerador y empieza a cascar huevos y el embarre que arma es espantoso. Como el programa es fantástico, hay que exponer lo que ellos piensan a través de la música y la imagen, porque no se habla. El padre la lleva al museo y allí se entretiene. Se aleja de él y entra en uno de los cuadros, uno que tiene un paisaje de campo con un río, cuando regresa con el padre tiene el pelo mojado.

En muchos casos, los adultos necesitamos que nos expliquen las historias llenas de fantasía, los niños no, ellos las entienden perfectamente. Ahora se los voy a poner a los niños de La Colmenita, a los más chiquiticos a ver qué fue lo que pasó.

Antes el programa también le gustaba a los adultos y el niño es un ser social, le gusta ver las cosas en compañía, por eso ve las telenovelas y las barbaridades que no son para él, porque lo está haciendo en compañía de su papá de su mamá. Si los adultos se sientan a ver un programa infantil, los pequeños también.

Te lo cuento y no es invento

Iraida Malberti Cabrera. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

“Los adultos necesitamos que nos expliquen las historias llenas de fantasía, los niños no, ellos las entienden perfectamente”. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Para usted es esencial tratar a los pequeñines como adultos, respetarlos como televidentes.

A los niños no les gustan que los chiqueen, yo me entiendo muy bien con ellos, casi hablo su lenguaje. A través de los años, la experiencia me ha enseñado un poco. La gente me pregunta ‘¿qué método tú sigues?’, no hay un solo método para ellos, lo que te funciona con uno no tiene ningún efecto con el otro.

A mí me decían ‘los niños no actúan’ y es que ellos actúan desde la cuna. Si un bebé está llorando en la cuna y te vas, deja de hacerlo porque no tiene público, o llora más duro para que regreses. Cuántas veces actúan en casa para lograr lo que quieren y nos lo creemos. Ellos son actores en potencia. Por eso trabajo con cualquier niño, unos te cuestan más trabajo; otros, menos o más tiempo, pero todos pueden actuar.

Stanislavski hablaba de la memoria emotiva, por ejemplo, si un actor tiene que llorar se le pide que se remita a un hecho de su vida que le dé sentimiento. En el caso de un niño, eso es cruel, pedirle a un niño que recuerde cuando murió su abuelito o su perrito. Y nosotros hicimos Viva Cuba —filme que codirigió con Juan Carlos Cremata—, donde la abuelita de la protagonista se muere, recuerdo que a Malú —la niña que interpreta el rol principal—, que es muy buena actriz, le pregunté con naturalidad ‘qué pensaste cuando estabas en el cementerio y comenzaste a llorar a mares’, me dijo: ‘que se había muerto mi abuelita’, insistí, ‘cuál abuelita’, me respondió: ‘la de la película’. Ella se remitió a esa circunstancia, que para mí es lo importante, llorar por lo que te está pasando en ese momento.

La sinceridad de los niños es admirable.

Ese es otro elemento muy importante, respetarle su verdad. No puedes inventársela tan fácil. Ellos cogen una escoba, la montan a horcajadas y dicen que es un caballo, pero tú no lo puedes hacer porque te dicen que es una escoba. Ellos tienden a mirar para la cámara, pero no se lo puedes prohibir, tienes que convencerlos de que si lo hacen lucen feos. Divino.

Tengo una alumna de ballet de 2 añitos, que cuando terminó su actuación en Cantándole al Sol le dijo a su mamá: “lo hicí, ¡fue fantástico!”, lo dijo mal pero en esa frase expresó toda la emoción que sintió en la presentación. Ellos sienten el escenario, las luces, el público. Disfruto, sobre todo esa edad, tremendamente.

Lo importante es que el tiempo que están con nosotros les sirva de diversión, de enseñanza. Es un trabajo muy atractivo, tan peligrosamente atractivo que difícilmente un niño empiece y no siga. Y eso les pasó a mis hijos. Empecé a trabajar embarazada del segundo, el primero tenía un año y algo, ellos eran niños de círculo, pero mi horario de trabajo era fuera del horario de clases y la mayor parte de las veces mi esposo los recogía y los traía al trabajo, ¿cuál era el trabajo?, un estudio de televisión lleno de muñequitos y luces, donde pasaban cosas muy interesantes para ellos, jamás pudieron despegarse de eso. Se han formado al lado mío, yo nunca les he dicho vamos a repasar un guión o a hacerlo, no tenía ni tiempo ni necesidad. Esa pasión se va pegando.

“Y dice una mariposa”

Iraida Malberti Cabrera. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

“Hemos dedicado la vida a disfrutar lo que hacemos”. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Pero dicen que no solo en el estudio de televisión, que en el hogar de los Cremata- Malberti también se jugaba y se pasaba muy bien, en aquella casa reinaba la felicidad y el buen arte que sus hijos han regalado en un plató o a través de la pantalla.

Mi esposo era un tipo muy simpático. Simpatiquísimo, de morirte de risa con él. Y era un actor en potencia, dirigía el grupo de teatro de Cubana de Aviación, y cogió premios y todo. Le gustaba mucho el teatro.

En la casa, por ejemplo, una noche se fue la luz y hubo que empezar a cocinar y dijimos ‘mejor, ¡vamos a comer con velas!, como en el siglo pasado’. Cuando fuimos a comer vino la luz, qué hicimos, apagamos las luces. Los muchachos se divertían mucho con él y yo más, él me decía que yo era su mejor clienta, me reía mucho. Él me decía ‘el ocho’ y yo ya me estaba riendo.

Un día fuimos todos al cine, a ver una película japonesa, y no habíamos comido y aquellas bolas de arroz nos despertaron el hambre, cuando llegamos a la casa ellos quisieron que hiciera bolas de arroz, me metí a la cocina a inventar y cuando salí. Estaban los cuatro sentados en el piso, con los trajes del judo, como unos japoneses listos para comer. Así era él. Un día fingió que se iba para la calle con la camisa y sin pantalones, solo para hacerme reír.

¿Dónde conoció a Carlos?

Iba en una guagua con una amiga que era muy burlona y delante de nosotros se sentó un muchacho con unas medias de colorines y empezamos a reírnos, a burlarnos de él. Y mira lo que me pasa, llego a mi casa en Coco (Santo Suárez, La Habana) y mi papá me dice: ‘Vamos a casa de un amigo que conocimos a una gente que tiene guardadas tapitas de botellas de refresco, acompáñame’. Mi hermana estaba postulada para reina de algo… y necesitaba chapitas para el vestuario.

Me monté en el carro y fui con él. Estando en la casa de este señor dice su esposa, ‘por ahí viene mi hijo’, cuando miré en esa dirección vi que era el mismo muchacho de la guagua, quería que la tierra me tragara. Así conocí a Carlos. Por suerte, él me confesó después que, aquel día, él no se había dado cuenta que nosotras nos estábamos burlando de su medias. A partir de ese día él empezó a visitarnos. Nada, lo enganché.

Tenía seis pies y no le gustaba que usara tacones, prefería que disfrutara de la comodidad. Era precioso, muy bonito y elegante. Si alguien me halagaba delante de él decía: ‘Tienes mi mismo gusto, pero no mi misma suerte’—sonríe desde el corazón—.

Yo la pasé muy bien con él, me divertí muchísimo con él todo el tiempo que me duró, porque él murió en el Crimen de Barbados ―era uno de los miembros de la tripulación del avión cubano que se precipitó al mar cerca de Barbados tras un sabotaje organizado por Luis Posada Carriles―.

“Que duerma una noche más con su papá”

¿Pudo despedirse de su  esposo?

El día que se iba, sentí que me dio  un beso y me dijo ‘me voy que ya está el taxi ahí’, estaba tan dormida que reaccioné tarde, porque yo siempre lo despedía en la puerta, cuando salí a la puerta vi el fondo del taxi. No lo despedí como siempre.

Sin embargo, escuché en un programa de televisión que ese día fatídico usted vio nacer un arcoíris, esa señal pudo ser un hasta siempre.

El día fatídico, yo estaba en un trabajo voluntario al fondo del Riviera, en un edificio de microbrigada del ICRT. Entonces, empezó un aguacero enorme, pero cuando dejó de llover se formó un arcoíris gigante y yo le decía a todo el mundo miren y nadie me hacía caso, pero yo sí lo vi en el cielo. Por cierto, ese día estuve escogiendo arroz en la cocina de la Micro con una señora que tenía su esposo muerto y hablaba de él como si estuviera vivo, como hablé yo después. Al cabo del tiempo, yo vi ese arcoíris como “nuestro final feliz” —entre comillas, por supuesto—. Pero la vida nuestra siguió, siguió…

En sus obras, en el amor de todo lo que fundan los Cremata- Malberti trasluce ese amor tan intenso que él les ofreció, su generosidad. Pareciera que ustedes dan felicidad para encontrarla.

Así es. Hemos dedicado la vida a disfrutar lo que hacemos y así lo dicen los muchachos. Cuando alguno coge un premio se lo dedican a su papá o me dice ‘esto lo hice por papi’. Todo depende de si tú quieres dedicar tu desgracia a sufrirla o a “disfrutarla”. Yo quise que Jose, que era el más chiquito —no había cumplido 11 años—, fuera a los funerales, que no se perdiera nada. Fue muy lindo ver en la caminata al Cementerio a todo el pueblo con una seriedad absoluta, rostros de puro dolor. Aquellos niños alineados con sus boinas rojas, eran flores, me daban la sensación que estaba viendo un mar de flores en fila, y todos estaban llorando. Eso hay que vivirlo.

Todo el tiempo estuvieron conmigo. El rato que Fidel estuvo hablando, cuando dijo: “Y cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla”, fue tan emotivo. Irrepetible. Aquella plaza, aquel silencio tan sepulcral. Se portaron tan divinamente los tres, los dos mayores, ‘Tin’ (Carlos Alberto) y Juan Carlos estaban con su uniforme de los Camilitos.

Yo los fui a buscar, al único que no fui a buscar fue a Jose, porque una amiga de nosotros que era profesora de la escuela me dijo ‘yo voy para allá’, le dije ‘si hay algún problema me llamas por teléfono, de lo contrario no voy a buscarlo hoy, para que duerma una noche más con su papá’. Pero a los Camilito sí fui, porque allí si veían el noticiero y la noticia estaba en la calle. Al otro día tempranito fuimos a buscarlo, cuando llegamos nos miró y dijo: ‘¿Y esta delegación?’. No le dijimos nada, él no preguntó más nada se montó en el carro y fue llorando durante todo el trayecto. Dice que él lloraba hasta las 12 de la noche, a esa hora paraba, dormía, y después volvía otra vez. Ese es el cuento que él hace. Y así estuvimos por mucho tiempo, ellos por mí y yo por ellos, tratando de ser fuertes.

Consolidó una familia en una época muy dura, tiene tres hijos que muchos admiran por su talento y espíritu.

Fue una época muy dura para Cuba, las madres que se quedaron solas pasaron mucho trabajo con sus hijos, las familias. En una reunión, una madre comentó ‘no es fácil’ y otro, de esos que se creen que se la saben toda, le respondió ‘no es fácil si no has hecho un buen trabajo’. Me levanté y dije: ‘Para tener hijos no se va a la Universidad, ni nos enseñan un método, hay quien no sabe, no puede, cómo vamos a criticarles. Lo que hay que hacer es ayudar a los que no pueden y a los que no saben.

Precisamente, eso es lo que ha hecho La Colmenita, ayudar a formar hombres de bien. Todos sabemos que su hijo es el director, pero que a usted la llaman la abeja reina.

Yo era como la directora general, pero “Tin” es muy fuerte, a él no hay quien lo dirija, y a mí tampoco. Y dos directores no funcionan —sonríe—, aunque yo nunca me he ido. Él dice que la parte estética es mía, porque él sabe que tiene muy mal gusto. “Tin” se paraba delante de los hermanos y preguntaba: ‘¿esto me pega?’ y los hermanos, que los dos tienen tremendo gusto para vestirse, hacían fiesta con él. Imagínense que para redondear es daltónico.

Dónde nace la fantasía, las historias que Iraida nos regala.

Los primeros huevos, de los que te hablé ahorita, los que cascó la niña que hizo el programa de la campesina, se rompieron ahí —señala para el jardín—. Nos sentamos ahí los tres —Jose, “Tin” y yo—, a cascar huevos. Hacemos el primer trabajo de mesa aquí, en casa.

Nunca ha dejado de jugar con sus hijos…

Nunca.

¿Es muy exigente?

Demasiado. Me busco unos rollos. Cuando dirigía a seis personas, eran seis problemas ahora son 34. Me gusta que la gente de verdad se comprometa con lo que está haciendo, con el mismo amor y cuidado que yo le pongo. Quiero hacer las cosas como me gustan, con corazón.

Con corazón… y con el alma de niña que conserva.

Sí, soy una niña de los 40. Hay un libro de Conchita Arzola que se llama El folclor del niño cubano, que ella se lo dedica a las niñas de los 40, las que crecieron con las rondas infantiles y los juegos tradicionales. El folklor se trasmite por vía oral y no se olvida tan fácil. Si alguien cree que se ha perdido, confieso que cuando empiezo con un grupo de niños nuevo, se saben las rondas, tal vez no perfectamente, pero sí las tienen en sus cabecitas, quizás en casa se las siguen enseñando. Si es así, estamos salvados.

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Rolando Peña: tributo a un teclero.

Rolando Peña.

Las teclas de esta bitácora digital vuelven a escribir sobre la despedida de otro amigo. En días pasados falleció en La Habana el actor de radio y televisión Rolando Peña, a quien todos recuerdan por su reciente interpretación de un viejito que padece Alzheimer  en la telenovela En tiempos de amar. Rolando fue también el padre del joven director Roly Peña.

Sin embargo, voy a escribir sobre un pasaje de la vida de Rolando Peña que es poco conocido  por el público. Rolando fue una de las personas, que convidadas desde las páginas del periódico ¨Juventud Rebelde¨  por el periodista Guillermo Cabrera Álvarez , se unieron a la Tertulia de la Tecla Ocurrente que cada mes se reunía en el Hueco del Instituto de Periodismo ¨José Martí¨ en G y 21. Allí, cada tarde, entre tecleros, Rolando nos confesó detalles y anécdotas de su vida personal y profesional. También descubrimos en él a un escrito nato y algunas narraciones suyas participaron en concursos del periódico e, incluso, obtuvieron premio.

Un día Guillermo organizó con su tropa teclera celebrar una gran tertulia nacional en el centro del país, Guaracabulla, para que contáramos sobre el centro de nuestras vidas a la hora que marca el centro del día. En aquellos preparativos, el Genio (como lo bautizó el Comandante Fidel Castro) le asigno a Rolando Peña una misión especial: declamar el poema ¨Parada en Guaracabulla¨ del poeta Raúl Ferrer. Fue una sorpresa para él que lo consideró uno de los momentos más importantes de su vida como actor. El 1 de junio del 2007, la gran Tertulia de Guaracabulla abrió con los versos del poeta cubano que vibraron en la voz del actor. Fue la tertulia donde unas horas después, el Genio dio su adiós y quedó sembrado en el corazón de Cuba.

Junto al poema de Raúl Ferrer, rescato de los archivos del sitio web de Juventud Rebelde un texto suyo, ganador de uno de los concursos de la Tecla conocido como las Camiladas y que es dedicado al Comandante Camilo Cienfuegos. Para Rolando Peña, ese sencillo ser humano, sea este homenaje. A sus hijos y familia mi más sentidas condolencias.

Nevalis Quintana Fernández.

PARADA EN GUARACABULLA

¡Qué dulce debe ser
vivir aquí en Guaracabulla!
¡Junto al guajiro que a los trenes viene
con esa ingenua transparencia suya!

Las lomas azuladas en la tarde,
noche que con los astros se encocuya,
mansa quietud del pueblecito aislado.
¡Sueño sin bulla!

Un día sacaré
mi boletín hasta Guaracabulla.
¡Quiero entrar a vivir el sol tranquilo
que al crucero del tren tanto me embulla!

¡Ojalá no me digan que en las lomas
o en el palmar donde la brisa arrulla,
no tienen los muchachos una escuela
ni permite un señor que se construya!

¡Ojalá no me encuentre campesinos
trabajando la tierra que no es suya,
logrando su cosecha de sudores
para que venga el amo y se la engulla!

Denunciaré esa paz de ruda cáscara
vista con ojo de furtiva grulla,
romperé la quietud del pueblecito,
en el café se formará la bulla.
Dormiré en el cuartel, y al día siguiente
saldré amarrado de Guaracabulla!

Raúl Ferrer.

Coopere con el artista cubano

Uno de esos días en los primeros meses de 1959 en que Fidel hablaba por televisión al mediodía, se encontraban, como casi siempre, muchos «barbudos y peludos» —que era como le decíamos a los rebeldes que habían bajado de la Sierra— en la cafetería Arcada de la CMQ.

(…) Estaban esperando que llegara Fidel, para subir al estudio donde hablaría. (…) Al llegar yo con mis billetes, lo primero que veo es que cantidad de niños —limpiabotas, cantantes, vendedores de periódicos, limosneros, en fin, todos—, estaban dándose tremendo banquete de arroz con pollo, que ahí era muy caro. Cuando pregunto cómo era aquello, me dicen que fuera donde estaba Camilo y ya, que él me invitaba.

A mí me dio pena decirle directamente que me pagara el almuerzo y le dije: «Camilo, cómprame aunque sea un pedacito de billete», a lo que él me respondió: «No, nosotros no jugamos; pero si tienes hambre siéntate y come, que te invitamos».

(…) Hay dos cosas de ese momento que nunca he olvidado. En un momento Camilo le dice al Che, que estaba conversando frente a él: «¿Qué tú crees de esto, argentino?». Se refería a nosotros, los niños de la calle, que en Cuba había muchos cuando aquello. A lo que Che le dijo: «Todo esto también se acaba, Camilo. Ya oíste lo que dijo Fidel anoche».

Lo otro que recuerdo siempre con alegría, es que yo tenía una gran preocupación por el pago de todo aquello que estábamos consumiendo, porque sí era verdad que los rebeldes cobraban poco, y además, no se iban sin pagar como hacían los del gobierno anterior.

Ya me parecía que se formaría un gran lío. De pronto llegó un rebelde y le dijo algo bajito a los dos Comandantes. En cuanto ellos se pusieron de pie, ¡fue como un resorte!, todos los demás lo hicieron también. Parece que Fidel había llegado y tenían que subir.

De pronto, Camilo dijo —igualitico que lo decían los que cantaban en las guaguas—: «Arriba, señores, cooperen con el artista cubano. El que no tenga menudo que lo eche entero». Se quitó el sombrero y «pasó el cepillo». De esa manera tan original se resolvió el pago del banquete infantil.

Rolando Peña Portillo.

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Un ¿Barbero? en el Teatro de la Villa.

¨Un barbero al doblar de la esquina¨ es la nueva propuesta teatral que nos invita el grupo Teatro de la Villa de Guanabacoa. Con un renovado elenco de actores esta obra infantil nos trae la historia de un indiscreto Barbero (o Barbera estilista unisex) que desea revelar un misterioso secreto del Rey del Teatro. ¿De qué se trata? Humm….

Así nos cuenta en sus Notas al Programa el también desaparecido dramaturgo y asesor teatral Freddy Artiles:

Un viejo refrán dice: Si quieres saber lo que pasa en el pueblo, pregúntale al barbero…Y un barbero, ese humilde y útil trabajador que, por las características de su oficio, habla de todo y con todos y se entera de muchas cosas, es justamente el protagonista de esta simpática obra del poeta y dramaturgo Sigifredo Álvarez Conesa (1939-2001) y escrita en el año 1969. Un barbero al doblar de la esquina resulta un agradable ¨divertimento¨ que recreando con humor los clásicos personajes de los cuentos tradicionales (el Rey, la Princesa, el Heraldo, el Guardián) o introduciendo otros que originan el conflicto, como el Barbero y el Hombre del Artefacto, propone un juego teatral capaz de divertir a los más pequeños y recordar a los mayores que la indiscreción puede provocar serios problemas como los que desata el barbero de esta historia para hacer reír y reflexionar a los espectadores de todas las edades.

Esta divertida puesta, bajo la dirección de María Elena Tomás, podrá ser vista durante los meses de Junio y Julio, los sábados y domingos, a las 4.30 de la tarde  en la sede del grupo, sita en calle Desamparado esquina a doctor Mora, en Guanabacoa, La Habana. También ofrecerá funciones especiales durante la Semana de la Cultura de Guanabacoa.

REPARTO  ACTORAL:

Claudia Lazo.                   BARBERA

Nevalis Quintana              HERALDO Y REY

Lidia Rosa Cárdenas     GUARDIAN Y BOMBERO

Carmen Navarro              PRINCESA

Félix Leal                          HOMBRE DEL ARTEFACTO.

 

DIRECCION GENERAL:

Maria Elena Tomás

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El Premio Rafael Alberti otorgado a Virgilio López Lemus.

El Premio Rafael Alberti otorgado a Virgilio López Lemus (+ Video)

Autor :

Concluyó el 22 Festival Internacional de Poesía de La Habana (FIPH), y a la hora del recuento, por lo general se coincide en que hubo numerosos instantes de alta emotividad.

Entrega del Premio “Rafael Alberti” al poeta y ensayista Virgilio Lopéz Lemus. Lo acompañan Aitana Alberti y Alex Pausides, coordinadores del Festival Internacional de Poesía de La Habana.

Uno de ellos, en la misma sesión inaugural que acogió la Sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), fue el otorgamiento del Premio Rafael Alberti, de la Sociedad de Beneficencia de Andalucía y sus Descendientes y el FIPH, al Doctor en Ciencias Filológicas Virgilio López Lemus (Fomento, Sancti Spíritus, 1946), no solo por ser un nombre de obligada referencia en las letras cubanas contemporáneas a causa de sus desempeños como poeta, crítico, traductor, profesor y acucioso investigador literario, de bibliografía sumamente amplia y conocida, tanto en ensayos de gran utilidad como en poesía, con aportes significativos en relación con la poesía en estrofas de diez versos y su defensa, como identidad ella misma de nuestra nación.

A todo esto, a su conocimiento amplio de la literatura hispanoamericana, y dentro de ella de la obra del emblemático aeda español que da nombre al galardón, a todo esto que es suficiente merecimiento, se suma en la esfera de las emociones el hecho de que se trata de un creador que asume su labor sencillamente como un servicio al que consagra su existencia, sin ínfulas de tipo alguno, con una humildad a toda prueba. Y eso, al menos para quien escribe estas líneas, es también virtud en que se reconoce a un poeta que vive como tal.

La simpatía que genera Virgilio, sin proponérselo, entre quienes lo rodean, es proverbial. En el 2008, cuando se le dedicó la Jornada Cucalambeana, se le calificó como “un académico sabio y divertido”. La alegría con que fue recibido ahora el anuncio del lauro, quedó testimoniada en este video que podemos agradecer al poeta Nevalis Quintana Fernández:

https://www.facebook.com/nevalisq/videos/vb.100000567344872/2073194149376143/?type=3

(Tomado del periódico Trabajadores: El Premio Rafael Alberti otorgado a Virgilio López Lemus (+ Video) )

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