Ago 19

Tarde con Eduardo Galeano en el Año del Fin del Mundo

 

TARDE CON EDUARDO GALEANO EN EL AÑO DEL

FIN DEL MUNDO.

Tarde.

Enero 2012.

Año que los poderosos, culpando a los mayas, anuncian el Fin del

Mundo.

(¿O será que estos pobres obreros indígenas de milenios pasados

profetizaban una Gran Rebelión?).

La prensa informa que será presentado un nuevo libro del escritor

uruguayo Eduardo Galeano, invitado a Cuba:

¨Espejos. Una historia casi universal¨.

Lugar: Casa de las Américas. Su casa, nuestra toda.

Empapado por el calor tropical, llego.

En mis manos otro texto: ¨Patas Arriba. La escuela del mundo al revés,

adquirido en batalla campal.

Ansío el autógrafo del autor.

Una larga fila de personas rodea la mansión.

A mis espaldas alguien pregunta: -¿El último para Galeano?

Es la típica expresión del cubano en las colas del día, sea en una bodega

de alimentos o a la espera del ómnibus.

El escritor hubiese reído ante tal comparación.

Penetro en la sala, ya abarrotada.

Otros no pueden y quedan fuera del recinto.

Tomo una silla. Observo a mi alrededor.

En un rincón los conocidos de siempre: Abel, Retamar, Pablo Armando,

Eusebio, otro, otros… También un compatriota suyo, periodista con ojo

pirata, que vino a verlo desde la patria de Bolívar. Es Walter.

Aparece el Escritor.

Aplausos y vítores, como una estrella de cine o de rock.

El presidente de Casa presenta el libro.

-¨Estoy empezando a dudar que alcancen ejemplares…¨-reflexiona.

Seductor de la Palabra, el Escritor nos hechiza con la lectura de sus

Espejos. Entre risas y sonrisas, nos desdibuja con pícara ironía la historia

¨oficial¨ de la humanidad.

Un canal de Internet trasmite, segundo a segundo, su verbo.

El Silencio rodea la sala. Nadie percibe la presencia fantasma del

Guerrillero de boina estrellada que escucha ¨El nacedor¨.

Quizás porque aquella sala también lleva su nombre: Che Guevara.

En pocos minutos, fuimos otros.

Tal como llegó, el Escritor y su sonrisa escapan por el pórtico.

Quiero capturarlo. Imposible. Quedo con ganas de tener su firma y

apretarle la mano.

Otra vez, en batalla campal, logro atrapar sus Espejos.

Abro la página y la enigmática sonrisa de aquel Escritor que hoy, 3 años

después, parte a la Inmortalidad, me sacude.

eduardo galeano

Foto: Eduardo Galeano y Roberto Fernández Retamar.

 

Nevalis Quintana Fernández.

14 de abril de 2015.

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