Nov 20

Polo amado Montañez

POLO AMADO MONTAÑEZ.    

                                                                    (Para usted, Fernando Borrego,

       Pues su música me regaló un Amor.)

POLO  MONTAÑEZ.

POLO MONTAÑEZ.

Escuchando, veces mil, la cuerda herida por el láser

intento dibujar unos versos a tu despedida.

Apenas te conocí en la piragua marina de los sueños.

Un poema de estrellas me entregó una virgen morena de pascuas.

Sumergidos en el misterio del triángulo y la serranía de sus pezones,

atravesamos desnudos el laberinto transparente de los orgasmos

juntos ella, yo y tu lamento.

Éramos los locos poetas, románticos del mundo,

bebimos el cáliz divino de los sentimientos

Sobre el paisaje jurásico echó sus alas el zorzal.

Un infante cazaba boleritos por el monte cimarrón.

El Cristo de los tabacos pecó en la danza guajira de la Poesía.

Las aguas del río se tiñeron de mariposas.

Nadie vio las lágrimas de Leonidas en el cristal celeste.

Un ser oscuro vocifera a gritos la absurda noticia de la no verdad.

Estoy aquí, fijo en el papel,

sin creer que tu voz se apagase en el crujido de los metales.

La muerte es la verbena de la inmortalidad.

Suene usted,

Polo amado Montañez,

suene un tumbao desde las cumbres del Olimpo.

En el estéreo, las cuerdas de la guitarra están desechas.    

 

Nevalis Quintana Fernández

                                            (Derechos Reservados)

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