Una crónica sobre José Martí en la Tecla de Guillermo Cabrera.

 ODIO.

 Cierta vez le pregunté al primer biógrafo de José Martí, Don Manuel Isidro Méndez, si él conocía alguna contradicción en la manera de pensar del Apóstol. Yo deducía que si en el proceso de madurez un ser humano depura sus concepciones de la vida, Martí no sería una excepción. ¨La única que encontré en toda la obra que he revisado fue su concepto de odio¨, me respondió este asombroso asturiano que concibió y publicó por primera vez en el mundo una biografía de José Martí. Siempre que disponía de un tiempo saltaba hasta su casa en la calle Montes. La llama de la vida alumbraba, ya con ligeros parpadeos, y en momentos lúcidos, asomaba la erudición contenida de su hermética modestia.

  ¿El concepto de odio? Recordaba su poema dramático Abdala: ¨El amor madre a la Patria/ No es amor ridículo a la tierra/ Ni a la yerba que pisan nuestras plantas/ Es el odio invencible a quien la oprime/ Es el rencor eterno a quien la ataca¨. El hijo de Espirta hablaba de ¨odio invencible¨ en momentos en que a su creador le faltaban cinco días para cumplir dieciséis años, pues vio la luz en el único periódico La Patria Libre, que circuló el 23 de enero de 1869. Al día siguiente, los Voluntarios dispararon contra los ciudadanos reunidos en el café El Louvre y el mismo día del cumpleaños de Martí era detenido su maestro Rafael María de Mendive.

 El 15 de enero de 1871 embarcó quien se convertiría en nuestro Héroe Nacional en el vapor Gipúscoa rumbo a Cádiz. A bordo viajaba también el teniente coronel Mariano Gil de Palacios, comandante del presidio donde había sufrido y visto sufrir. Al segundo día de travesía, Martí realizó lo que hoy podríamos llamar un ¨mitin de repudio¨ y acusó ante pasajeros y tripulantes al canalla jefe de la cárcel por los abusos, atropellos y asesinatos cometidos. Imagino que al esbirro la travesía debe haberle sabido a rayos y que Martí  le hizo la vida un verdadero yogurt.

 Fue sobre las aguas del Atlántico que cumplió Martí dieciocho años. ¿Cuántos pensamientos le habrán visitado? Lo imagino acodado en la proa, calculando cuánto más le quedaba por navegar, la nostalgia por los suyos que quedaron atrás, la firme convicción de que habría de regresar.

  El periódico La Soberanía Nacional le brindó espacio para su artículo ¨Castillo¨, donde narró las experiencias del presidio. Este mismo trabajo lo reprodujo otro periódico de Sevilla y también uno de Nueva York. Podría decirse que era algo así como el borrador de lo que sería El Presidio Político en Cuba. Es en esta obra de juventud donde se lee: ¨dejadme que os desprecie, ya que yo no puedo odiar a nadie; dejadme que os compadezca en nombre de mi Dios. Ni os odiaré, ni os maldeciré. Si yo odiara a alguien, me odiaría a mí mismo. Si mi Dios maldijera, yo negaría por ello a mi Dios¨.

 ¿Qué distancia hay entre Abdala y el Presidio Político? En el tiempo son apenas treinta meses lo que separa un texto del otro. En madurez, hay un siglo entre aquel adolescente que pone en boca del héroe nubio palabras de odio y de rencor y este hombre de dieciocho años, maduro y de vasta experiencia, purificado por el dolor. El dolor purifica. Desde ese entonces, jamás tuvo cabida en su corazón la palabra Odio.

Guillermo Cabrera Álvarez.

Tecla Ocurrente 8 de marzo del 2001.

(Tomado del libro ¨Regalo de Jueves¨)

José Martí.

José Martí.

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