Ago 10

Mi abuela y Fidel: Historia de una foto.

Fidel Castro es de esos seres mágicos reales que queda guardado en el recuerdo de las personas que lo conocieron o tropezaron con su andar. En 90 años, el Gigante de la Sierra, nos sigue invitando a desafiar la Historia, en generaciones de cubanos, amado por los suyos, vilipendiado por sus enemigos. Fidel es un regalo para nosotros. Fidel es Cuba.
Esta es la historia de una foto de familia. Un instante de la Historia, desconocida. Colgada en un rincón de una pared derruida.
Ocurrió una noche de julio de 1978. La Habana celebraba el XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. Las delegaciones extranjeras participantes eran invitadas a ser recibidas en las calles habaneras. Mi abuela Elda María Chediak Chediak, descendiente de emigrantes libaneses (cuya sangre árabe también corre en mis venas cubanas) y sencilla presidente de un C.D.R.* se esmeraba en dar la bienvenida a los delegados de Chile, exiliados del régimen fascista de Augusto Pinochet. Festejaban con los vecinos del barrio, cuando de pronto una voz corrió veloz como una ráfaga: -¨ ¡Viene Fidel!¨.
Apenas el jeep se detuvo y el hombre de verde olivo y barba rebelde bajó a saludar a los presentes. Un fotógrafo, una foto. Fidel, casi de espalda, conversa con Isabel Allende Bussi, hija de Salvador Allende y miembro de la delegación de Chile. A su lado, de perfil, mi abuela Elda. Fueron pocos minutos y un instante captado.

Fidel 2
*Comité de Defensa de la Revolución.

Nevalis Quintana Fernández.

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