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Feb 28

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Crónicas de un Febrero de Libros (2)

   Este Febrero de los Libros  cerró con otro espacio alternativo, la Tertulia de la Tecla, auspiciada por el periódico ¨Juventud Rebelde¨ y que este mes cumplió 12 años de creada por el periodista Guillermo Cabrera Álvarez. En la fiesta teclera, realizada el sábado 18 de febrero en la sede del Instituto Cubano con los Pueblos ante más de 100 participantes e invitados, se efectuó una presentación del libro ¨Reto a la Soledad¨ del coronel y Héroe de la República de Cuba, Orlando Cardoso Villavicencio.

Para ello dejo que el Duende, desde su columna de “Juventud Rebelde” nos cuente detalles de esta gran fiesta.

 

Periodismo de familia.

El DuendeEl Duendeduende@juventudrebelde.cu
22 de Febrero del 2017

El heroísmo, la bondad, la poesía, no son solo conceptos abstractos. Pueden tornarse, ante nuestros ojos, carne palpitante y risa y sueño cuando los seres humanos se agrupan a ponerle alma a la vida. Certezas tales nos estremecieron el pasado sábado, cuando más de un centenar de tecleros de toda la Isla se reunieron en el patio del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (Icap) para festejar los 16 años de la columna y los 12 de sus peñas ocurrentes en diversas provincias.

La conmovedora evocación del héroe Orlando Cardoso Villavicencio y su Reto a la soledad; el lirismo exquisito de Argel Fernández Granado, poeta tunero; la trova contagiosa de Julito Cumberbatch, los aires vernáculos de «Cañón», la lectura seductora de Hilario Rosete; la fidelidad de Cecilia  —indómita santiaguera—; los arrestos del batallón holguinero de Cary Martínez y su tertulia naciente en Freyre, comandada por Juan Carlos Vega; la pólvora de Nieves Molina y sus entusiastas; la sapiencia del doctor Luis Calzadilla, eminente siquiatra, quien tratara y escribiera sobre el no menos eminente Caballero de París; las voces siempre conquistadoras de Luis Alarcón y Teresita Rúa, el timbre magnético de Pedrito Herrera y Armando Moracén, la generosidad de Yunet, Wilmer y Daily; el organizativo empeño de Matilde, Fernando, Nancy, Julia, René (secretario de la diminuta Vera), la maravilla de los pequeñitos Leymi Mederos y Diago Arencibia, «consagrados» artistas de cinco años que pusieron de pie al auditorio con sus décimas; y la buena vibra que enviaron los que no pudieron llegar, entre ellos Katy, Julián, Arminda, Anays y Raiza, que celular y altavoz mediante nos abrazó desde tierra avileña… todo esto, digo, y lo que tal vez se le olvida a este escribidor, confirmó aquello que alguna vez un ingenioso aseverara: estas aventuras, impulsadas en Cuba por el genio de Guillermo Cabrera, no pueden llamarse de otra forma que Periodismo de familia.

Enlace permanente a este artículo: http://neva.cubava.cu/2017/02/28/857/

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