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Abr 21

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Evgueni Evtushenko: el último bardo de la era soviética.

El pasado 1 de abril falleció a los 85 años el poeta y escritor ruso Evgueni Evtushenko, uno de los últimos bardos de la era soviética. Carismático y polémico, Evgueni Evtushenko legó a Cuba una gran amistad y su admiración por Fidel Castro.Junto al cineasta Enrique Pineda Barnet escribió el guión de la película ¨Soy Cuba¨; un filme no comprendido en su época pero redescubierto 30 años después por Martin Scorsese y Francis Ford Coppola, quienes maravillados por la cinta la calificaron como ¨obra de culto¨.

Evgueni Evtushenko, uno de los más importantes poetas de Rusia.

Tuve la dicha de disfrutar de la poética y la declamación de este bardo en los Festivales de Poesía de La Habana. Su última visita fue en mayo del 2016, donde compartió su lectura con poetas y pobladores del barrio capitalino Romerillo. Uno en este homenaje las palabras expresadas por el poeta Alex Pausides.

 

El Festival Internacional de Poesía de La Habana recuerda con enorme cariño al poeta ruso que acaba de morir.

No podemos olvidarlo en su visita a la isla en mayo pasado cuando dijo en voz alta una frase que aún nos conmueve: –Cuba me carga de energía.

Al circular este breve dossier de Unión Libre, que nos envía su gestor entusiasta Enrique Hernández-D´Jesús, nos sumamos al profundo pesar que esta muerte causa en el Movimiento Poético Mundial.

Alex Pausides

Nevalis Quintana.

Tertulia de poesía en el barrio Romerillo, Playa
28 de mayo del 2016

 

Adiós, Bandera Roja nuestra.

Adiós, Bandera Roja nuestra.

Descendiste del techo del Kremlin

No tan orgullosa

Ni tan diestramente

Como hace unos muchos años te izaste

Sobre el destrozado Reichstag,

Humeante como la última bocanada de Hitler.

Adiós, Bandera Roja nuestra.

Fuiste nuestro hermano y nuestro enemigo.

Fuiste el camarada del soldado en las trincheras.

Fuiste la esperanza de la Europa cautiva.

Pero, como una cortina roja, tras de ti ocultabas al gulag

Repleto de cadáveres helados.

¿Por qué lo hiciste,

Bandera Roja nuestra?

Adiós, Bandera Roja nuestra.

Acuéstate.

Reposa.

Recordaremos a todas las víctimas

Engañada por tu dulce susurro rojo

Que sedujo a millones a seguirte como corderos

Camino al matadero.

Pero te recordaremos

Porque no fuiste tú menos engañada.

Adiós, Bandera Roja nuestra.

¿Acaso fuiste solo un trapo romántico?

Estas ensangrentada

Y con nuestra sangre te arrancamos

De nuestras almas.

Por eso no podemos arrancarnos

Las lágrimas de los enrojecidos ojos,

Porque tú ferozmente

Golpeaste nuestras pupilas

Con tus pesadas borlas doradas.

Adiós, Bandera Roja nuestra.

Obtusamente dimos

Nuestro primer  paso a la libertad

Sobre tu seda herida

Y sobre nosotros mismos

Divididos por el odio y la envidia.

¡Eh, muchedumbre,

No pisoteen de nuevo en el fango

Los ya quebrados lentes del doctor Zhivago!

Adiós, Bandera Roja nuestra.

 Abre con fuerzas el puño

Que te aprisionó.

Trata de ondear algo rojo sobre la guerra civil

Cuando los canallas intenten arrebatar

De nuevo tu pabellón,

O solo los desahuciados

Formen fila en busca de esperanza.

Adiós, Bandera Roja nuestra.

Te despliegas hacia nuestros sueños.

Ya no eres más

Que una escuálida franja roja

En nuestra bandera rusa tricolor

En las inocentes manos de la blancura,

En las inocentes manos del azul,

Quizás aún tu color rojo

Pueda ser lavado de la sangre que has vertido.

Adiós, Bandera Roja nuestra.

Cuidado con la nueva tricolor.

Cuidado con los tahúres de banderas

Que pueden estrujarte entre dedos grasientos

¿Pudiera ser que a ti también te

Deparen igual sentencia

Que a tu hermana roja:

Ser asesinada por nuestras propias balas

Que devoran tu seda como polillas de plomo?

Adiós, Bandera Roja nuestra.

En nuestra ingenua infancia

Jugaremos al Ejército Rojo y al Ejército Blanco.

Nacimos en un país que ya no existe.

Pero en aquella Atlántida estuvimos vivos y fuimos amados.

Tú, Bandera Roja nuestra, yaces en el charco de un mercado.

Prostituidos mercaderes te venden por divisas.

Dólares, francos, yenes.

Yo no tomé el Palacio de Invierno del Zar,

Ni asalté el Reichstag de Hitler,

Ni soy lo que llamarías un comunista.

Pero te acaricio, Bandera Roja, y lloro.

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