Adiós a otro gran amigo: Esteban Llorach

Este lunes 25 de noviembre, cuando se recuerda el 3 aniversario de la partida física de Fidel, despierto con la noticia del deceso de otro amigo y colega: el editor e investigador Esteban Llorach Ramos. Casí de inmediato, me llegan los recuerdos de nuestro primer encuentro en el Seminario de Dramaturgia, convocado por Haydée Salas y Esther Suárez, en noviembre de 1997. Esteban tuvo en sus manos y corrigió mis primeros y aún inéditos textos teatrales breves. Con él compartí en la antigua sede del Instituto Cubano del Libro, en el Palacio del Segundo Cabo, en la UNEAC y en tertulias con amigos; entre ellos Isabel Cuello, Nieves Cárdenas y el chileno Luis Eduardo Aguilera.

Me uno a las palabras escritas desde Facebook de Roberto Manzano para este amigo que da su adiós en silencio: «Esteban Llorach era un artista del trabajo editorial. Un libro salido de sus manos era una entrega de sensibilidad y ampliación humana. Era un profesional que trabajaba bajo el concepto de lo sublime.»

Nevalis Quintana.

Mucho se habrá de extrañar a Esteban Llorach Ramos en los espacios destinados a abordar la literatura para niños y jóvenes, o en los que se debatan serios asuntos asociados a la edición de libros, por ser en esos ámbitos renombrado especialista. Una isquemia cerebral puso ayer fin a su vida, a los 69 años de edad, suceso que enluta a la cultura cubana. 

Merecedor del Premio Nacional de Edición en 2003 y Miembro de la Uneac, Llorach es autor de una obra editorial de exquisita factura. Entre sus trabajos cuentan: La herida abierta. Poesía y prosa, Gabriela Mistral, (Selección, prólogo, cronología y notas); Ya está el café; Locura de amor, Renée Méndez Capote; En la cresta de la ola, Excilia Saldaña, y Fábulas de Jean de la Fontaine, por solo citar algunos de los más recientes, si bien figuras de la talla de José Martí, Giovanni Boccaccio, Rabindranath Tagore, César Vallejo y Pablo Neruda, entre muchas otras, han estado bajo sus cuidados.

«Esteban Llorach era un artista del trabajo editorial. Un libro salido de sus manos era una entrega de sensibilidad y ampliación humana. Era un profesional que trabajaba bajo el concepto de lo sublime. (…) Es una pérdida irreparable para el sistema editorial cubano, posteó en Facebook Molino Blanco Ediciones.

En la propia red social, Alberto Marrero, presidente de la Asociación de Escritores de la Uneac, se refirió a Llorach como «un hombre del libro y la literatura con más de 200 antologías a su cargo y otros textos imprescindibles», mientras que el poeta Alex Pausides expresó su adiós «al trabajador infatigable, al promotor de las letras para los niños y los jóvenes, al polemista entero, al compañero de mil jornadas y mil combates por la literatura y las letras cubanas», y lo recordó como un «colaborador lúcido y comprometido», merecedor de «este instante de memoria y silencio ante su partida».

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