«Juan ¡El Diablo no!», nuevo estreno de Teatro de la Villa

 

Bajo un Ardiente Verano de Juegos Panamericanos, el grupo Teatro de la Villa estrena su más reciente puesta «Juan ¡El Diablo no!», dirigida por el maestro José Luis Quintero y protagonizada por los actores Carmen Navarro y Nevalis Quintana.

En un escenario deportivo teatral, dos instructores enseñan a los niños las virtudes de practicar deportes contra la pereza, escenificando con sus implementos, convertidos en títeres, el cuento «Juan Jaragan y el Diablo» del escritor cubano Samuel Feijóo.

Las funciones de esta divertida obra se realizan los Viernes a las 3 pm en nuestra sede, sita en Desamparado esquina a Doctor Mora, Guanabacoa.

 

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Abrazo carioca a Miguel Barnet

Durval de Noronha Goyos Júnior, Presidente de La Unión Brasileña de Escritores entregó al poeta, narrador, ensayista y etnólogo cubano Miguel Barnet la medalla Jorge Amado. Foto: Liesther Amador

“Cuántos caminos entrecruzados, cuántas historias compartidas,

cuánta poesía de parte y parte nos unen en este acto.

Brasil y Cuba, Cuba y Brasil a una voz se juntan y fortalecen”

Miguel  Barnet

Como símbolo de los lazos de amistad, solidaridad y fraternidad entre Cuba y Brasil, así como en reconocimiento a nuestro más reciente proceso libertario, le fue entregada la orden Jorge Amado al escritor Miguel Barnet, en acto solemne celebrado en la sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). La medalla, la más alta condecoración de la Unión Brasileña de Escritores (Ube), fue recibida por Barnet de manos del Dr. Durval de Noronha Goyos Jr., presidente de esa institución.

El lauro subraya la esencia del pueblo carioca y los valores más altos de su civilización. Lleva el nombre de uno de los escritores más universales del llamado gigante del sur, autor de novelas como Doña Flor y sus dos maridos y Tieta de Agreste, ambas llevadas al cine.

En abril de 2019, la directiva de los literatos brasileros, se reunió en plenaria y decidió otorgar el reconocimiento a Barnet, por considerarlo como “uno de los escritores cubanos más importantes del mundo y autor de tres novelas: Biografía de un cimarrón, Canción de Rachel y Gallego, todas traducidas en Brasil”, según afirmó Durval en palabras introductorias.

El también novelista y periodista brasilero, se refirió a los puntos en común entre Biografía… y la amplia obra de Jorge Amado, “es un clásico literario, tanto por su valor literario como por el sustrato sociológico con raíces populares, semejante a la obra de Amado; Barnet narra con la voz de pueblo… ha escrito magistralmente con gran sensibilidad sobre Cuba y su formidable gente”, sentenció.

Durval, amigo de Cuba e identificado con su revolución, comentó sobre el absurdo bloqueo que por cerca de 60 años mantiene Estados Unidos a nuestro país. “Es un acto de guerra; se ha convertido más que en una vergüenza, en una desgracia y acción genocida para los cubanos”, concluyó. La junta directiva de la Ube condenó este proceder histórico del poderoso del norte.

Por su parte, el laureado valoró la condecoración como un reforzamiento de las relaciones entre Cuba y Brasil. Destacó la impronta de Jorge Amado en el lector y la cultura cubana, así como su particular defensa del legado africano en Latinoamérica a imagen y semejanza del sabio cubano Fernando Ortiz. 

“Hay en la narrativa de Amado el magma del mestizaje y de lo que el legado africano representa en la cultura y la sociedad brasileña: los negros, los mulatos, la gente de piel trigueña y condición humilde; los esclavos, los peones, los braseros de los puertos; el candomblé, la macumba, las madres de santos; los orishas, tan emparentados con los nuestros; y la irrenunciable vocación de justicia y la alegría de vivir de los pobres y los desposeídos en ese país”, concluyó Barnet.

El también etnólogo y poeta reciprocó el galardón con la entrega de un original del artista de la plástica Choco al Dr. Durval de Noronha Goyos Jr.

La medalla Jorge Amado ha sido otorgada a seis personalidades del mundo, entre ellas al Dr. Daisaku Ikeda, presidente fundador de la Soka Gakkai Internacional, la mayor organización budista laica del mundo.

En el acto estuvo presente Fernando León Jacomino, viceministro de Cultura; Luis Morlotte, presidente de la Uneac; Pedro de la Hoz, vicepresidente de la Uneac, representantes de todas las asociaciones de esa institución, intelectuales, artistas y público en general.

Palabras de Miguel Barnet en la ceremonia de entrega de la medalla Jorge Amado de la Unión Brasileña de Escritores

Miguel Barnet durante la entrega de la medalla Jorge Amado de la Unión Brasileña de Escritores. Foto: Liesther Amador

Cuántos caminos entrecruzados, cuántas historias compartidas, cuánta poesía de parte y parte nos unen en este acto. Brasil y Cuba, Cuba y Brasil a una voz se juntan y fortalecen. Quiero subrayarlo no solo en mi nombre, sino en el de todos los creadores cubanos, pues  pienso que a ellos, en primer lugar, les pertenece la Medalla Jorge Amado con la que me distingue la Unión Brasileña de Escritores.

Cuando me informaron que la UBE había decidido otorgarme tan honroso reconocimiento, pensé en las huellas que Jorge Amado ha dejado entre nosotros. Huellas de una entrañable y perdurable permanencia, tanto por sus obras como por la solidaridad.

En nuestro país son conocidas sus novelas. Existen ediciones cubanas de Cacao, Jubiabá, Mar muerto, Capitanes de arena y Tierras del sin fin, con las que comenzó a desarrollar una de las carreras literarias más exitosas del continente durante el siglo pasado.

Está vivo el entusiasmo con que nuestros lectores se volcaron hacia las páginas de Doña Flor y sus dos maridos, Tienda de los milagros y Tieta de Agreste luego de admirar las adaptaciones fílmicas.

En una apropiación mucho más orientada a la política, muchos encontraron en El caballero de la esperanza las claves para entender el talante combativo de Luiz Carlos Prestes, adalid de las ideas marxistas en Brasil y luchador por la justicia  social.

Tuve la   dicha de conocer personalmente a Amado y departir con su compañera Zelia. Ambos ganaron nuestra simpatía. Amado había llegado a Cuba para participar como jurado en el Octavo Festival del  Nuevo Cine Latinoamericano y en esa fiesta de la pantalla continental fue honrado con un Coral de Honor, compartido en memorable jornada con el colombiano Gabriel García Márquez, el argentino Fernando Birri, el italiano Gian María Volonté y el estadounidense Harry Belafonte, todos grandes amigos de nuestro pueblo.

En esa oportunidad, Amado se definió a sí mismo de una manera que nos es muy cercana. Expresó entonces:

“Me gusta decir Afrolatinoamérica, -como la calificó Bolívar- porque tenemos un componente africano que desconoces cuando dices Latinoamérica. Yo no soy latino, soy medio latino. Mi abuela materna era india. Un bisabuelo era negro. ¿Cómo que yo soy latino? Soy latino y soy indígena y soy negro. Sobre todo culturalmente, soy más negro que cualquier otra cosa. Más negro que latino”.

Aquí podríamos decir lo mismo. Como todos saben, tuve a mi mejor maestro en Fernando Ortiz, el más grande científico social cubano de todos los tiempos. Él comprendió, como nadie lo había hecho hasta entonces, que Cuba no sería lo que es sin el aporte africano. Él me abrió las puertas hacia un  conocimiento profundo e integral del ser cubano, en su complejidad y mestizaje. Tienen razón quienes advierten confluencias entre la obra magna de Don Fernando y la del brasileño Gilberto Freyre. Es imposible obviar la contribución de este último al estudio de la identidad brasileña, sobre todo con Casa grande e senzala, que emula en importancia con el clásico orticiano Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar.

Sin  embargo antes de leer a Freyre hallé en la narrativa de Amado el magma del mestizaje y de lo que el legado africano representa en la cultura y la sociedad brasileña. Los negros, los mulatos, la gente de piel trigueña y condición humilde, los esclavos, los peones, los braceros de los puertos, el candomblé, la macumba, las madres de santos, los orishas tan emparentados con los nuestros y la irrenunciable vocación de justicia y alegría de vivir de los pobres y desposeídos en ese país gigantesco, penetró en mis pupilas y mi sensibilidad mediante la lectura de las novelas de Amado.

Entiendo perfectamente su percepción de sentir que no era él quien escribía sus libros, sino los personajes, como si tuvieran vida propia, ajena por completo a la voluntad del autor.

Y entiendo mucho mejor esta afirmación suya, que comparto a plenitud:

“Todo escritor tiene el derecho de crear su obra como mejor le parezca, sin que nadie, tenga el derecho de meterse con su creación. Debe ser completamente libre. Él debe hacer lo que quiere. Ahora, yo creo que si él es un escritor de su pueblo y de su tiempo, que trabaja en función de la lucha de su pueblo contra la miseria, contra la opresión, contra las dictaduras, contra todo lo que es feo, es sucio en nuestros países, que es lo que hay demasiado, su literatura será todavía más noble y cumplirá mejor su destino”.

No es casual que este acto tenga lugar en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, el primer presidente y fundador de la organización, Nicolás Guillén, fue amigo de Amado. Cuando Nicolás estuvo en Brasil a finales de 1947 encontró en Amado a un interlocutor familiar.

El poeta cubano guardó en su memoria el largo viaje que compartió con el novelista brasileño y sus respectivas esposas, Rosa y Zelia a bordo del tren transiberiano desde Moscú hasta Beijing, donde los colegas chinos le tributaron una cálida bienvenida.

Amado y Nicolás intercambiaban bromas. Como la que el brasileño le jugó a Nicolás en Moscú, en ocasión de recibir un célebre premio internacional. Nicolás escuchó junto a Amado en la televisión una larga tirada de versos suyos traducidos a la lengua de Pushkin, recitado con vehemencia. El bahiano redactó una nota, que entregó al traductor, para que este la hiciera llegar a Nicolás, supuestamente escrita por una admiradora moscovita, rendida ante el torrente lírico del camagüeyano. Guillén intuyó la verdadera identidad del remitente, por lo que dijo con suave ironía a Amado: “Cuando encuentres a esa admiradora que dice estar loca por mí, no te olvides de dictarle el número de teléfono”.

Amigos:

Agradezco el gesto de la Unión Brasileña de Escritores y la deferencia que ha tenido su presidente, Durval de Noroña Goyos Junior, al viajar a Cuba para hacer efectiva la entrega de la Medalla Jorge Amado.

Lo siento como un gesto amistoso y al margen de las intenciones de quienes, en tiempos de repuntes neoliberales y facistoides, pretenden fracturar la histórica proximidad entre nuestras culturas y pueblos.

Para concluir, a él y a todos los presentes, recuerdo el verso de una muy popular canción de Chico Buarque, de moda en los años 60 y plenamente adecuada para estos días: “A pesar de usted, mañana ha de ser otro día…”

Muito obrigado / Muchas gracias.

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«Cuentos de la Bartola» en Habana Titiritera.

La obra infantil «Cuentos de la Bartola», unipersonal de la actrz Dorys Vargas y bajo la dirección de José Luis Quintero, se presentará esta semana en el evento teatral «Habana Titiritera». Este espectáculo unipersonal con muñecos esta basado en los cuentos “El colibrí” y “La golondrina” del escritor y titiritero argentino Javier Villafañe y es uno de los estrenos de este 2019 del grupo Teatro de la Villa.

Las funciones en el evento «Habana Titiritera» serán el martes 6 de agosto a las 10 am en la Casa de la Poesía, calle Muralla e/ Oficios e Inquisidor, y el miércoles 7 de agosto a las 11 am en la Casa de África, calle Obrapía # 157 e/ Mercaderes y San Ignacio en La Habana Vieja

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«Del Alhambra al Martí»: un tributo al Teatro Cubano.

El pasado sábado 20 de julio penetré por primera vez en los portones del Teatro Martí. Invitado por la esposa de mi papá, la actriz Candy Quintana, y por un gran amigo Armando Ibarra, presencié el maravilloso espectáculo musical ¨Del Alhambra al Martí¨, dirigido por el maestro Alfonso Menéndez. Desde la subida del telón, la proyección de fotos de artistas y figuras del teatro musical que pisaron las tablas de este centenario y reconstruido coliseo y el sonar de las coplas de ¨La chismosa¨ o ¨Mejor que me calle¨ de la Única Rita Montaner, el director Alfonso Menéndez nos regala un paseo musical por las obras que, antaño, llenaron de regocijo los escenarios de los Teatros Martí y Alhambra. Desde las clásicas zarzuelas  ¨Cecilia Valdés¨, ¨Amalia Batista¨ y ¨María la O¨, los números chispeantes de Federico Villoch que este joven escribidor recuerda del filme cubano ¨La Bella del Alhambra¨, canciones antológicas como ¨Damisela encantadora¨ o ¨Quiéreme mucho¨ y tantas otras.

Acompañan al maestro una tropa de jóvenes artistas y cantantes líricos: Milagros de los Ángeles Soto, Andrés Sánchez Anglar, Laritza Pulido, Ariagne Reyes y Laura M. Hernández, unidos la Orquesta y Coros del ICRT, bajo la batuta de su director Miguel Patterson, el cuerpo de baile del Anfiteatro de la Habana y el Ballet de la Televisión Cubana. Para todos mi aplauso y felicitación. ¨Del Alhambra al Martí¨ deviene tributo al Teatro Cubano y regalo especial a los 500 años de la Villa de San Cristóbal de la Habana.

Sea esta una invitación especial a los habaneros y lectores de este Blog para disfrutar esta excelente revista musical que estará en temporada todo el mes de agosto, sábados 7 pm y domingos 5 pm, hasta el 1 de septiembre.

Nevalis Quintana Fernández.

¨Del Alhambra al Martí¨

Notas al Programa

El teatro vernáculo cubano surgió y se afianzó en el gusto del público capitalino con la figura del actor Francisco Covarrubias desde los albores del Siglo XIX. Hacia 1869 el género bufo devino voz de lucha contra la dominación española, de inmediato silenciada en la masacre de Villanueva a manos del cuerpo de Voluntarios. Desde fines de esa centuria y durante buena parte de la siguiente, esta genuina expresión del costumbrismo nacional encontró sus espacios naturales en los habaneros teatros Martí y Alhambra.

El primero de estos coliseos, inaugurado el 8 de junio de 1884 con el nombre de su propietario original, don Ricardo Irijoa, recibió el honrosa nombre de nuestro Apóstol José Martí en 1899. Por sus tablas brillaron en aquellos lejanos años los actores Miguel Salas, Benito Simancas, Consuelo Novoa, Blanca Vázquez y Raúl del Monte, entre muchos otros que estrenaron, con sus rostros pintados, numerosas obras, hoy lamentablemente olvidadas.

Entre 1931 y 1936 el Teatro Martí albergó la compañia de zarzuelas cubanas dirigida por los maestros Gonzalo Roig y Rodrigo Prats, que estrenó y repuso más de 300 piezas del género. Entre ellas, sobresalen las emblemáticas «Cecilia Valdés», «María la O» y «Amalia Batista», icónicas mulatas trágicas que cobraron vida en las voces de las sopranos Elisa Altamirano, Caridad Suaréz, Rita Montaner, Hortencia Coalla, Luisa María Morales y Maruja González.

Tres décadas después, en el viejo escenario de Zulueta y Dragones se asienta, durante todo un lustro, el grupo Jorge Anckermann, fundado y dirigido por Rodrigo Prats, Eduardo Robreño y Enrique Núñez Rodríguez, quienes se encargan de dar continuidad al género al tiempi que lo renuevan, en títulos como «El bravo»,»Voy abajo» y «Dios te salve, comisario». Integraban sus elencos los mejores actores de la época, encabezados por las inefables Candita Quintana y Alicia Rico, actrices que entregaban en estas tablas sus últimas actuaciones, muy poco antes de una prolongada clausura hasta el 24 de febrero del 2014, cuando el pequeño coliseo resurgió con el esplendor de su gloria anterior.

El Teatro Alhambra, por su parte, sito en la esquina de Consulado y Virtudes, acaparó el favor del público masculino., bajo la dirección del actor Regino López, durante más de tres décadas de actividad ininterrumpida, -entre el 10 de noviembre de 1900 y el 18 de febrero de 1935-,con unas 2000 obras enmarcadas en el cuplé y la sicalipsis. No obstante, las familias habaneras, a quienes estaba vedado el acceso, acudían a los teatros Nacional y Payret a aplaudir al negrito Sergio Acebal, los gallegos Regino López y Adolfo Otero, la negrita Blanca Becerra –también intérprete de las gallegas-, y las mulatas Luz Gil y Amalia Sorg; en títulos como ¨La casita criolla¨, ¨La danza de los millones¨, ¨El rico hacendado¨, ¨La señorita de Maupin¨ y ¨La isla de las cotorras¨. La incuestionable fama de la empresa de Regino provocó que se diese el nombre de ¨alhambresco¨ tanto al género como a las obras y a los intérpretes de toda la época, aún a aquellos que nunca se habían relacionado con la compañía. Entre estos, solamente el actor y empresario cienfueguero Arquímedes Pous logró, en algunos momentos de una fulgurante carrera de 15 años, opacar los triunfos del Teatro Alhambra; con piezas memorables como ¨Las mulatas de Bam Bay¨ o ¨Pobre Papá Montero¨. Por último, hacia 1962 la famosa esquina de Consulado y Virtudes volvió a ser centro de actividad escénica con la creación del Teatro Musical de La Habana, hoy igualmente desaparecido y olvidado.

En el marco de las celebraciones por los 500 años de la fundación de la villa devenida capital, el maestro Alfonso Menéndez, durante más de dos décadas director del Anfiteatro del Centro Histórico, rinde merecido homenaje al género criollo desde este legendario Teatro Martí con un gran espectáculo conmemorativo y doblemente antológico, integrado por los números musicales que tomaron vida en estos escenarios, los cuales avivarán al público actual, la curiosidad por un repertorio de innegables valores o la emoción de la memoria y la nostalgia.

Enrique Río Prado

Historiador de las artes escénicas y del arte lírico cubanos.

 

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Roberto Fernández Retamar in memorian

El pasado sábado 20 de julio falleció en La Habana el prestigioso intelectual cubano y Presidente de Casa de las Américas, Roberto Fernández Retamar a los 89 años. Este Blog comparte el dolor de la Cultura Cubana y de América Latina, de sus amigos, colaboradores, artistas e intelectuales que conocieron su impronta.

Sirva este collage, de quien también estuvo en presente en vida en esta bitácora digital.

Nevalis Quintana.

Si me dicen que te has marchado
O que no vendrás,
No voy a creerlo: voy
A esperarte y esperarte:
Si te dicen que me he ido,
O que no vuelvo,
No lo creas:
Espérame Siempre.

Roberto Fernández Retamar

Roberto Fernández Retamar y la obstinada ilusión.

Los casi 90 años no habían quitado a Retamar ni la gracia de la poesía ni el sentido poético de la vida. Ambas lo habían traído hasta el espacio Catalejo, en la sede de la Unión de Periodistas de Cuba, tras la asunción de la nueva presidencia de la Upec, a finales del año 2018. Le temblaba irresistiblemente el cuerpo, pero nada opacaba la serena y hermosa rectitud de sus anhelos y sus sueños.

Un periodista que se sentía a plenitud en la Casa de los Periodistas porque, como bien dijo con orgullo en aquel encuentro, la nuestra había sido siempre también su profesión.

Fue en aquel encuentro donde regresé por vez primera al recuerdo de la historia de una muchacha simbólica, siempre joven, en un cuento de Rubén Darío, que se pregunta: «¿Sabéis lo que es la ciencia y la inmortalidad de todo?: Un par de ojos azules… o negros…».

Con Retamar, la belleza de su poesía y la consecuencia honorable de su vida y de sus ideas, se asume que que no es posible vivir sin ideal, ni sensación de porvenir.

Este imprescindible de la cultura cubana, latinoamericana y universal había confesado mucho tiempo antes a la colega Maribel Acosta, que se sentía como un «Ariel, el obstinado de la ilusión».

referencia al ensayo de un prestigioso escritor argentino, que ha quedado como símbolo del intelectual enamorado de las mejores causas humanas.

Eso fue y será siempre Roberto Fernández Retamar: mitad Ariel, mitad Caliban —la indomable rebeldía—. O mejor, ambas cosas a la vez. En eso también se parece a los periodistas.

Nada puede llevar al entierro una vida de poesía.

Declaración de la Casa de las Américas: “Es necesario decir que estará con nosotros, en nosotros”

“Puso a disposición de los hombres lo que tenía de inteligencia // […] Les entregó lo que tenía de coraje // […] Hizo su parte, llegado el momento // […] al final, declaró que volvería a empezar si lo dejaran”. Así se expresaba el poeta en los versos titulados Sería bueno merecer este epitafio, y así lo recordamos.

La muerte de Roberto Fernández Retamar es una pérdida irreparable para la cultura cubana. Desde que se dio a conocer en 1950 con el poemario Elegía como un himno, su obra fue abriendo cauces y marcando hitos en la poesía de lengua española, a la que legó textos que quedarán para siempre como Felices los normales, ¿Y Fernández? o Con las mismas manos.

No menos relevantes son sus penetrantes y esclarecidos ensayos, que ponen en evidencia la vastedad de su pensamiento y la magnitud de su labor intelectual, tanto si recordamos ese clásico de la reflexión latinoamericana y caribeña, Caliban, como si pensamos en Para una teoría de la literatura hispanoamericana, en su fervorosa pasión por la obra martiana, o en sus lúcidos ensayos sobre el papel del intelectual y los procesos de descolonización cultural en nuestra América.

Es imposible disociar su nombre de la historia de la Revolución cubana, separarlo de un fenómeno que ha sido asunto e inquietud permanente, tanto como escenario vital y caja de resonancia de su figura y su obra.

Sería mucho, ya, si ese fuera el legado de Roberto, pero a su obra literaria habría que añadir su labor docente y su inigualable faceta de editor, que lo llevó a dirigir diversas revistas antes de asumir en 1965 la dirección de Casa de las Américas, para consolidarla como uno de los más importantes referentes culturales de nuestra América.

Pero aún haría más, al frente de la Casa de las Américas toda desde 1986, como continuador de la heroína y fundadora, Haydee Santamaría, y del gran pintor Mariano Rodríguez. El privilegio de que Roberto presidiera en las últimas décadas esta Casa contribuyó a que –bajo su conducción– ella apostara por el riesgo sin dejar de ser fiel a sí misma, al espíritu que la vio nacer en la descomunal e inconclusa tarea de la integración cultural de la América Latina y el Caribe.

En ocasión de la dolorosa pérdida de Haydee, la Casa de las Américas dio a conocer una declaración –en la cual se transparenta la escritura de Roberto– que concluía afirmando:

“Es necesario decir que estará con nosotros, en nosotros. […] Pero desde ahora somos más pobres, aunque nos acompaña para siempre el honor de haber trabajado bajo su guía, bajo su aliento, que seguimos sintiendo, orgullosos y entrañablemente conmovidos, a nuestro lado”.

Esas palabras siguen siendo válidas para Haydee, tanto como lo son para este entrañable hermano suyo que acaba de dejarnos. Las hacemos nuestras para ti, en este momento de infinita tristeza, querido Roberto.

Roberto Fernández Retamar en el Blog ¨El Poeta teje las estrofas¨:

Abre en La Habana Centro Cultural CubaPoesía

Año Nuevo y un Poema de Roberto Fernández Retamar.

Otorga la Unesco el Premio Internacional José Martí a Roberto Fernández Retamar

 

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Nicolás Guillén: entre el mar y la luz

 
 

 Desde este miércoles 10 de julio, su estatua aparece acompañada de una tarja conmemorativa, que fue develada en acto oficial con la presencia del Historiador de la Ciudad, el Doctor Eusebio Leal Spengler y miembros de la Fundación que lleva el nombre del autor de Motivos de Son.
 
 

Nicolás Hernández Guillén, presidente de la organización y nieto del reconocido poeta, recordó el lugar de nacimiento de su abuelo, Camagüey, además de su íntima relación con la capital de los cubanos. “Sin La Habana no hubiera podido hacer gran parte de su obra”, reconoció.

En su intervención, el Historiador de la Ciudad se refirió a que las personas de su generación conocieron “la importancia del poeta, del hombre sensible y humano que fue. Nicolás trabajó por la unidad de los artistas e intelectuales, se dio cuenta que las revoluciones las hacen las vanguardias aguerridas”, precisó.

 

Como hombre de lírica y acción “creyó que nuestra mulatez no era de color, sino de cultura, de la cual él fue apóstol”, expresó Leal Spengler, quien calificó la escultura de Guillén, hecha por el creador Enrique Angulo, como “una bella obra, viril, hermosa”.

El monumento es resultado de un trabajo bien pensado. Al poeta es preciso recordarlo de pie, erguido, en perfecta comunión con el destino que marca nuestra insularidad. “Es un Nicolás Guillén caminante”, señaló el también Presidente de la Red de Oficinas del Historiador y del Conservador de las Ciudades Patrimoniales de Cuba.

En conmemoración al aniversario 117 del natalicio del notable poeta y los 30 años de su muerte, se realizarán presentaciones de libros hasta el próximo 16 de julio, así como lecturas de poemas, exposiciones de artes plásticas y paneles académicos.

Precisamente, los poetas Basilia Papastamatíu, Yanelys Encinosa y Karel Leyva tomaron, este miércoles en la tarde, la Calle de la Poesía, sita en Mercaderes y O´Reilly, para recordar al hombre de Sóngoro cosongo.

El público pudo adquirir varias publicaciones, entre ellas, los títulos de la Colección Palma Sola, de Ediciones Sensemayá, Cantos para Soldados y sones para turistas; De qué callada manera. Poemas de amor; El son entero y La paloma de vuelo popular.

El gran aporte de Guillén es reivindicar la cultura negra dentro de los procesos de mestizaje y transculturación en la Isla, lo que denominó el “color cubano”, ni negro ni blanco: mestizo, rasgo propio de América Latina.

(TOMADO DEL SITIO «LA JIRIBILLA»)

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¨El Cochero Azul¨ cabalga por Guanabacoa.

 

Martín Colorín vive con su familia, muy cerca del mar, de cuyo influjo no puede sustraerse con facilidad. Cansado de mirarlo, un buen día decide pintarlo todo en ese tono tan intenso, Azul: a sus hijos, al caballo y hasta el perro. En un coche del mismo color parten desde el poblado de Cantel, dibujando un recorrido igualmente azul, para reafirmar que no hay tierra como la propia, ni calor como el hogar…

En esta miniatura teatral, el grupo Teatro de la Villa nos regala una vez más, lo que puede hacerse desde los predios de la imaginación hasta la arena del pequeño coliseo de Guanabacoa. María Elena Tomás ha dirigido a esta troupe de titiriteros y actores, con la seguridad que brinda el conocimiento, logrando un resultado del más alto vuelo. Nos deja ver con su ¨Cochero Azul¨, de la escritora Dora Alonso, creadora del popular títere cubano Pelusín del Monte y de este clásico de la literatura infantil criolla, como el creador es capaz de moldear la montaña y sentir una nostalgia por ese niño que ya no somos y que no debemos permitir que muera.

Así cabalga este Cochero Azul por las calles de Guanabacoa, desde la sala del Teatro de la Villa durante Julio y Agosto, los Sábados y Domingos a las 4.30 pm de la tarde. La sede es en Desamparado esquina a Doctor Mora y las entradas se venden desde las 2 pm.

¡ Disfruta de sus Aventuras ! (*)

ELENCO:

Félix Leal

María Elena Tomás

Carmen Navarro.

Doris Vargas

Nevalis Quintana

DIRECCIÓN ARTÍSTICA

María Elena Tomás

DIRECCION GENERAL:

Tomás Hernández Guerrero

(*) Texto de Ernesto Adrián Monzón y Nevalis Quintana.

 

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9 Congreso de la UNEAC (5): Intervención del Presidente Miguel Díaz-Canel

Por su importancia histórica, que marca los senderos y desafíos de la cultura en el contexto actual de la Revolución en este Siglo XXI y por el impacto que ha tenido entre nuestros artistas y escritores y el pueblo en general, este Blog de la Cultura Cubana se honra en dar a conocer las palabras del Presidente Miguel Díaz-Canel en la clausura del 9 Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Discurso pronunciado por Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura del IX Congreso de la Uneac, en el Palacio de Convenciones, el 30 de junio de 2019, “Año 61 de la Revolución”.

Queridos escritores, artistas, creadores;

Compañeras y compañeros de la Presidencia;

Ministros y viceministros presentes:

Ante todo, reciban el cálido saludo del General de Ejército, del cual soy portador.

Ha concluido su IX Congreso. No digo estos días de análisis y debate en el Palacio de Convenciones, sino los largos meses de intercambios y aportes desde las bases. ¡Cuánta inteligencia y talento, cuánto se aprende de ustedes!

Es un proceso que hemos seguido de cerca en frecuentes encuentros con la Comisión Organizadora, tratando de aproximar, en lo posible, soluciones a las insatisfacciones más generalizadas, y confirmando, una vez más, el valor de ir a lo profundo del extraordinario caudal creativo del pueblo cubano. Allí siempre nos espera la verdad.

Permítanme sentirme uno más de ustedes: en la insatisfacción y también en el compromiso, soy un apasionado del arte y de la cultura en sus más diversas expresiones, sea de Cuba o universal.

Los temas que aquí se han tratado suelen ser pan de cada día en nuestra familia y entre amigos. Por las profesiones de mis tres hijos y de mi esposa, la cultura está de manera casi permanente en nuestras vidas. Por imperiosa necesidad del espíritu, no sabríamos vivir sin acceso a las artes.

La emoción más profunda, junto con la gloria patria, nos la provoca constantemente el contacto con la creación artística. Personalmente no puedo separar el sentido de plenitud, incluso de felicidad, de un disfrute estético determinado. Y si es cultura cubana, el goce se multiplica.

Lo que quiero decirles es que durante estos meses, estos días, estas horas, más de una vez nos hemos sentido entre ustedes, compartiendo lo que expresan y comprometidos con lo que hacen.

Y por lo que dicen y lo que hacen, sé que muchos de ustedes, alguna vez, pueden haberse sentido en nuestro lugar, desafiados a dar continuidad a un proceso histórico único, de un impacto y alcance universal y de un liderazgo solo comparable a la grandeza de la Revolución misma, hecho cultural superior que transformó desde la raíz a una nación pequeña y atrasada en una indiscutible potencia mundial, no por sus recursos materiales, sino por sus recursos humanos y sentimentales.

Nosotros cuando miramos al mundo y repasamos la historia podemos decir: ¡Qué milagro de país, en qué gran pueblo nos hemos convertido! Es lo que nos ocurre cuando asistimos a una función de ballet o danza, a conciertos de música, lo mismo en un gran teatro que en uno de nuestros barrios; a obras teatrales, a estrenos de cine, a ferias del libro, de artesanías, a galerías, a descargas de rumba o a escuelas de arte.

Un país bloqueado durante seis décadas, perseguido con saña y alevosía hasta en la gestión de medicamentos infantiles, acribillado mediáticamente por los medios más influyentes del planeta, no se ha conformado con resistir y sobrevivir. Como ya dije una vez:

“Somos una Revolución que puede presumir de haber sido contada y cantada, desde sus orígenes, con el talento y la originalidad de sus artistas y creadores, intérpretes genuinos de la sabia popular y también de las insatisfacciones y esperanzas del alma cubana.

“Y así seguirá siendo. Intelectuales, artistas, periodistas, creadores, nos acompañarán siempre en el empeño de que este archipiélago que la Revolución puso en el mapa político del mundo siga siendo reconocido también por su singular modo de pelear cantando, bailando, riendo y venciendo”.

Quizás aún no hemos aprendido, y en algunos casos hemos desaprendido, a contar esa maravilla, pero nadie puede ya quitarnos el orgullo de ser una nación para respetar, gracias a una Revolución que siempre ha puesto al ser humano en el centro.

Es algo que nuestra generación les debe a los fundadores en primer lugar, desde Céspedes a Martí. A los creadores que continuaron sus luchas y fundamentalmente a Fidel, el indiscutible intelectual y guía de la generación histórica que, junto con la entrega de la tierra y las fábricas a los que la trabajaban, alfabetizó al pueblo, universalizó la enseñanza, creó poderosas instituciones culturales y en los momentos más difíciles nos enseñó que “la cultura es lo primero que hay que salvar”.

¿Por qué insistía Fidel en esa idea, que repitió tantas veces? Ustedes lo saben seguramente, pero no está de más recordarlo. Porque “no hay proa que taje una nube de ideas”, diría Martí.

Y Fidel supo advertir el riesgo de perder nuestra mayor fortaleza: la unidad, la identidad, la cultura, con la avalancha colonizadora que avanzaba en los tiempos de la globalización, con el acceso masivo a las nuevas tecnologías, promovido por los mercaderes modernos, no para enriquecer sino para empobrecer la capacidad crítica y el pensamiento liberador.

Consciente de que esas tecnologías de acelerado desarrollo serían una poderosa arma de educación y multiplicación del conocimiento a la que la Revolución no podía renunciar ni acceder tardíamente, Fidel creó la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) y paralelamente alertó a la sociedad cubana sobre la importancia de salvar la cultura.

Así como antes, en aquellas reuniones de la Biblioteca Nacional que dieron lugar a sus Palabras a los intelectuales y muy poco tiempo después a la creación de la Uneac, Fidel acudía a la vanguardia intelectual y artística para enfrentar desafíos que solo podía advertir un iluminado, como Barnet lo definió alguna vez. 

Si hace 60 años fue vencido el intento de fracturar la unión visceral entre aquella vanguardia y su Revolución, es decir, ella misma y su pueblo, más tarde y muchas veces a lo largo de los años el adversario se empeñaría inútilmente en ello. En el cruce de siglos, la batalla alcanzaría cotas mayores golpeando a las fuerzas progresistas en la región y en el mundo.

Movimientos como la Red en Defensa de la Humanidad y proyectos culturales que florecieron por todo el país demostraron la extraordinaria fuerza de la vanguardia para alimentar y sostener la espiritualidad de la nación.

De la Uneac fundada por Nicolás Guillén y otras cubanas y cubanos universales emergió un compromiso para siempre con el destino de la cultura nacional, que se ha afirmado en estos días. Y es tremendo ver la continuidad de esa obra en una organización dirigida hasta hoy por uno de los más jóvenes delegados a aquella cita de hace 58 años: el poeta, ensayista, etnólogo, intelectual, en suma, Miguel Barnet.

Aquí se ha hablado varias veces de las Palabras a los intelectuales. No concibo a un artista, a un intelectual, a un creador cubano que no conozca aquel discurso que marcó la política cultural en Revolución. No me imagino a ningún dirigente político, a ningún funcionario o dirigente de la Cultura, que prescinda de sus definiciones de principio para llevar adelante sus responsabilidades.

Pero siempre me ha preocupado que de aquellas palabras se extraigan un par de frases y se enarbolen como consigna. Nuestro deber es leerlo conscientes de que, siendo un documento para todos los tiempos, por los principios que establece para la política cultural, también exige una interpretación contextualizada.

Claramente Fidel planteó un punto de partida: la relación entre Revolución, la vanguardia intelectual y artística y el pueblo. Entonces, todos no tenían tan claro como Fidel lo que los artistas e intelectuales irían comprendiendo en el desarrollo de su obra: que la Revolución eran ellos, eran sus obras y era el pueblo.

Por eso resulta reduccionista limitarse a citar su frase fundamental: “Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada”, soslayando que Revolución es más que Estado, más que Partido, más que Gobierno, porque Revolución somos todos los que la hacemos posible en vida y en obra.

Y también sería contradictorio con la originalidad y fuerza de ese texto, pretender que norme de forma única e inamovible la política cultural de la Revolución. Eso sería cortarle las alas a su vuelo fundador y a su espíritu de convocatoria.

Hoy tenemos el deber de traer sus conceptos a nuestros días y defender su indiscutible vigencia, evaluando el momento que vivimos, los nuevos escenarios, las plataformas neocolonizadoras y banalizadoras que tratan de imponernos y las necesidades, pero también las posibilidades que con los años y los avances tecnológicos se han abierto.

Hay que hacer lecturas nuevas y enriquecedoras de aquellas palabras. Hacer crecer y fortalecer la política cultural, que no se ha escrito más allá de Palabras… y darle el contenido que los tiempos actuales nos están exigiendo.

Ustedes han hecho bastante. Como hemos apreciado, han trabajado y avanzado mejor allí donde más coordinados han actuado con otras fuerzas intelectuales, como las que crean desde las universidades y otros centros de investigación de las ciencias sociales y humanísticas.

Evidentemente, hay más y mejores resultados donde la creación se apoya en nuevos soportes tecnológicos que facilitan el trabajo.

Hace unos días, compartiendo con la Comisión Organizadora, les comentaba sobre uno de los temas que más discusiones genera siempre en los eventos de la Uneac: la relación con el turismo. Y otro tema más actual que es la política cultural en los espacios de la economía estatal y los privados.

Hoy quiero reiterar que tenemos, desde la administración, el deber de ser coherentes. No hay una política cultural para el sector estatal y otra para el privado. En ambos sectores tiene que promoverse, defenderse, dárseles espacio a quienes hacen arte verdadero.

Y en el caso específico del turismo, yo he insistido en que la cultura es un eslabón fundamental en los encadenamientos productivos que nos interesa promover. Pero defiendo, sobre todo, que el turismo no solo lleve a los artistas a sus instalaciones, sino que propiciemos una muy intensa actividad cultural en todas nuestras ciudades y zonas turísticas que, a la vez que enriquezca la vida cultural del pueblo, atraiga y conquiste al visitante. Hay que ser auténticos y dejar de vender “shows enlatados”, productos de seudocultura que responden más a la rentabilidad que al orgullo de mostrar quiénes somos realmente.

Cuba es una potencia cultural y hoy el turismo, siendo como es una actividad económica que aporta cotidianamente al Presupuesto, la verdad es que todavía tributa mucho menos de lo que podría si los turistas salieran a consumir bienes y servicios, no solo culturales, pero sobre todo culturales (Aplausos).

A propósito, el sistema de escuelas de arte tiene una fuente de ingresos por exportación de servicios, insuficientemente explotada, en la generación de cursos en áreas de la enseñanza artística, en las que somos realmente fuertes y donde debemos establecer modalidades y precios coherentes con el nivel de la academia cubana.

En esa misma línea de pensamiento, a la Uneac le corresponde ser una especie de electrodo movilizador de fuerzas y acciones para la proyección internacional de nuestras industrias culturales. No olvidar que cuando todas las puertas se cerraron para Cuba por su osada pretensión de soberanía y libertad, hasta en el imperio se abrieron al menos ventanitas por donde entraron la música, las artes plásticas, el ballet, la danza, el teatro y otras manifestaciones culturales.

Los puentes que ha levantado la cultura cubana, apoyada por fieles amigos, en tantos años de ninguna o escasas relaciones entre Cuba y Estados Unidos, nos han permitido sostener vivo un intercambio entre nuestros pueblos de tanta fuerza que la actual administración estadounidense se ha propuesto clausurarlo definitivamente.

Pero también hacia Europa, Asia, África, los intelectuales y artistas han fungido como embajadas culturales, han abierto puertas y favorecido entendimientos que podrían ser más difíciles y hasta imposibles sin ellos.

Hay mucho, mucho que trabajar en ese sentido. Y ustedes tienen el talento, la fuerza y el conocimiento para hacerlo crecer, aportando al país recursos imprescindibles para su desarrollo.

Comparto igualmente las preocupaciones de quienes sienten que algunas instituciones de la Cultura se han quedado por detrás de los creadores. Resulta inaceptable que no se comprenda que todas las instituciones culturales existen por y para los creadores y su obra (Exclamaciones y aplausos), no a la inversa, y que el burocratismo y la falta de profesionalidad ahogan la creación.

En la pelea contra esos molinos de viento, tan antiguos como dañinos, vemos un papel fundamental de la Uneac. Es preciso hacer más proactiva a la organización en sus bases: indagar qué misiones cumple cada una en función de aquellos a quienes representan y qué ámbitos de discusiones lideran. ¿Desde cuáles posiciones? ¿Con qué liderazgos?

Igualmente veo a la Uneac batallando por rescatar y elevar el peso y el papel de la crítica cultural. La sequía de análisis serios y bien fundamentados sobre los valores reales de obras y espacios culturales desestimulan a los creadores y privan a los públicos, particularmente a los más jóvenes, de criterios orientadores que establezcan las jerarquías artísticas a tiempo.

Es un hecho incontestable que los creadores cubanos residentes en el país tienen obras capaces de emular con lo mejor creado por sus contemporáneos que trabajan y viven en naciones del Primer Mundo, bajo condiciones materiales e incentivos muy superiores a veces, lo que les ha valido acceder a mercados exigentes.

¿Por qué desde Cuba no logramos insertar, difundir, exportar la obra de los que trabajan dentro del país y en cambio promocionamos y replicamos lo que ya el mercado acuñó y nos devuelve envuelto en sus reglas?(Exclamaciones y aplausos prolongados.) ¿Qué necesitan nuestras instituciones para hacer florecer nuestras más auténticas creaciones culturales?

Se escucha mucho la queja —sobre la cual es importante que actúen las organizaciones de artistas— de que el sistema empresarial o las llamadas industrias culturales, con relación a la creación artística, en cuanto a su producción, promoción y comercialización, se han quedado atrás.

La cultura puede y debe aportar al Producto Interno Bruto del país y para eso están sus empresas. Sobran las insatisfacciones de artistas y creadores que deben gestionarse absolutamente todo para difundir o promocionar su trabajo, mientras quienes tendrían la responsabilidad de hacerlo ejercen una suerte de parasitismo desde la inactividad (Exclamaciones y aplausos prolongados).

Los artistas tienen el deber de pagar sus impuestos, pero no deberían tener que abonar a las empresas si estas no han tenido nada que ver con los contratos de trabajo, con su promoción ni con su amparo jurídico (Exclamaciones y aplausos prolongados).

Es un secreto a voces que ese parasitismo favorece la corrupción (Exclamaciones y aplausos) y enmascara el incumplimiento de la función de representación y gestión de oportunidades para el creador y su obra. Es inútil y engañoso que el escaso dinero de que dispone el país sea reciclado entre entidades sin ningún efecto en la economía real (Exclamaciones y aplausos).

Otros temas que, en mi modesta opinión, deberían concitar acciones y reacciones de nuestros creadores agrupados en la Uneac tienen que ver con lo que algunos llamamos “mercenarios culturales”, esos dispuestos a linchar a cuanto artista o creador exalte a la Revolución o les cante a las causas más duras y a la vez más nobles en que están empeñadas las fuerzas progresistas de nuestra región y del mundo (Aplausos).

Recordemos el mensaje del General de Ejército Raúl Castro Ruz, en ocasión del aniversario 55 de la Uneac: “Hoy estamos doblemente amenazados en el campo de la cultura: por los proyectos subversivos que pretenden dividirnos y la oleada colonizadora global. La Uneac del presente continuará encarando con valentía, compromiso revolucionario e inteligencia, estos complejos desafíos.”

Esta plataforma colonizadora promueve los paradigmas más neoliberales: Estado mínimo, mercado hasta donde más sea posible, todo se vende y se compra, el supuesto éxito único de la empresa privada; atentos a los que ponen por delante mercado y no cultura; egoísmo y vanidad personal y no compromiso social de la cultura (Exclamaciones y aplausos).

Ya se ha denunciado que la actual administración estadounidense destina nuevos y mayores fondos a la subversión y que pide a quienes desean acceder a los cotos privilegiados del imperio que rindan cuenta de cuanto hacen o dicen en las redes sociales. Por lo que callan y por lo que dicen algunos contra sus propios compatriotas, es fácil colegir quiénes aspiran a ganarse el penoso boleto. Apóstatas les llamaría Martí. Me pregunto si alguien cree que servir al que nos bloquea, ataca y obstaculiza nuestro desarrollo le abrirá por largo tiempo la pequeña puerta por la que les dan acceso a quienes reniegan de su raíz.

No vamos a limitar la creación, pero la Revolución que ha resistido 60 años por haber sabido defenderse, no va a dejar sus espacios institucionales en manos de quienes sirven a su enemigo, sea porque denigran cualquier esfuerzo por sobreponernos al cerco económico o porque se benefician de los fondos para destruir a la Revolución (Aplausos).

Los límites comienzan donde se irrespetan los símbolos y los valores sagrados de la Patria (Aplausos).

La Constitución que acabamos de aprobar y que se complementará con sus leyes correspondientes tiene, entre las primeras, la de los símbolos nacionales.

Los ingenuos hacen tanto daño como los perversos. No son tiempos de negar ideologías, ni de descontextualizar. Y nada de esto significa negar la libertad de creación ni hacer concesiones estéticas. Significa tener sentido del momento histórico, saber que más allá de Cuba el mundo vive horas de mucho riesgo e incertidumbre, donde los poderosos pasan por encima de las leyes internacionales, lanzan guerras al amparo de las llamadas fake news o falsas noticias y destruyen civilizaciones milenarias en nombre de la intervención humanitaria. Construir y defender un proyecto socialista significa defender el humanismo revolucionario.

Como en los tiempos de Palabras a los intelectuales, la Revolución insiste en su derecho a defender su existencia que es, también, la existencia de un pueblo y de sus creadores e intelectuales.

Tendría mucho más que decirles, pero sé que habrá nuevas oportunidades para hacerlo. Nos hemos propuesto realizar encuentros mensuales con la directiva electa y grupos de creadores, junto a los ministerios, para revisar todo cuanto podamos colaborar en arrancarles cada vez un pedazo mayor a los problemas y dificultades (Aplausos).

Para eso cuenten con el apoyo del Gobierno, presentes aquí seis ministros y viceministros de los organismos de la Administración Central del Estado. El Dictamen de las comisiones nos ofrece un menú de temas muy amplio que debemos ahora abordar entre todos y en darle solución.

No dejen morir el Congreso. Trabajen por hacer realidad todo lo que entiendan que aportará al bien de la nación, a su espiritualidad, al porvenir que quieren negarnos los que no han podido destruirnos.

Entre ustedes nos sentimos cómodos, entusiastas, optimistas, conscientes de que como nos enseña Raúl: “Sí se puede” cuando se quiere. Y ustedes y nosotros, es decir, la Revolución, queremos lo mismo:

  • Un país libre, independiente y soberano;
  • Fiel a nuestra historia;
  • Que garantice justicia social y justa distribución de la riqueza;
  • Con respeto a la dignidad plena del ser humano, mujer y hombre;
  • Con una sólida identidad cultural;
  • Donde se preserve el acceso gratuito y universal a la educación;
  • Que avance hacia un desarrollo económico equilibrado y sostenible;
  • Próspero, inclusivo, participativo;
  • Invulnerable militar, ideológica, social y económicamente;
  • Con servicios de salud gratuitos y de la mayor calidad para todos;
  • Solidario, generoso, humanista;
  • Que repudie todas las formas de discriminación;
  • Donde no prosperen nunca el crimen organizado, la trata de personas o el terrorismo;
  • Defensor de los derechos humanos de todos, no de segmentos exclusivos o privilegiados;
  • Libre de toda forma de violencia, esclavitud, explotación humana;
  • Con un ejercicio ejemplar de la democracia del pueblo y no del poder antidemocrático del capital;
  • Capaz de vivir en paz y desarrollarse en armonía con la naturaleza y cuidando las fuentes de las que depende la vida en el planeta.

Compañeras y compañeros:

Nuestro reconocimiento a la intensa labor realizada por Barnet en estos años al frente de la Uneac.

Felicitamos a la nueva dirección de la Uneac, a su presidente electo, Morlote, con la certeza de que comprenden que su misión más importante es desatar una irreconciliable batalla contra la incultura y la indecencia (Aplausos), y en ese bregar los creadores deberán ser, como siempre, como pidió Fidel en Palabras a los intelectuales: más que espectadores, actores.

Un mundo mejor es posible.

Esa certeza la heredamos de nuestros padres y tenemos el deber de sostenerla para nuestros hijos.

¡Somos Cuba! ¡Somos continuidad!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

 

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9 Congreso de la UNEAC (4): Luis Morlote, nuevo Presidente de la UNEAC.

 

                            

                          Luis Morlote, nuevo presidente de la UNEAC.

“Tenemos que hacer la UNEAC que necesita el país. Ante los retos que tenemos por delante, debemos seguir con este entusiasmo y el optimismo con los cuales hemos concluido el proceso de este Congreso. Creo que tan importante como el Congreso es el poscongreso, y debemos hacerlo a partir del trabajo colectivo, del sentido de pertenencia”, afirmó Luis Morlote, nuevo presidente de la organización.

En la sesión plenaria final del noveno congreso, Morlote recordó que alrededor de 8 000 artistas, escritores e intelectuales participaron en el proceso del Congreso. “La demostración de madurez que hemos dado, razonando sobre los desafíos desde el compromiso, plantea una entrega total del equipo elegido aquí”.

El nuevo presidente de la UNEAC dijo que desde ya comienza el trabajo para encontrar caminos, pensar colectivamente. “No podemos desmovilizarnos. Este equipo tiene que comenzar a trabajar esta semana, buscar cómo organizamos una hoja de ruta para seguir los planteamientos del Congreso. Todos hemos mostrado que hay una UNEAC comprometida con la Revolución, con el pensamiento de Fidel y Raúl, y de todos los que continúan su obra”.

“Debemos sistematizar todo este trabajo”, agregó, y se refirió a un encuentro propuesto por el presidente Miguel Díaz-Canel para analizar a partir de julio temas puntuales en esta esfera.

“Ese ejercicio sistemático de gobierno que está haciendo el presidente Díaz-Canel, que hacen los ministros, que han estado en este congreso, tiene que hacerlo la UNEAC también”, dijo.

“Para avanzar al futuro, este Consejo Nacional tiene que reverenciar la memoria. No podemos irnos de aquí sin hacer algo que la organización hizo en los ochenta: tener un presidente de honor. Hay alguien que se lo merece por méritos sobrados, por una obra más grande que el Turquino, por unir generaciones: este congreso declara a Miguel Barnet presidente de honor de la organización”, anunció.

“No tengo una obra tan grande como el Turquino, pero tras 22 años en el ejecutivo de la UNEAC y 11 en la presidencia puedo decir: no crean que ha sido un sacrificio. Me he entregado y me seguiré entregando, porque para mí lo más importante es la causa, esta gran Revolución que nos ha traído hasta aquí”, dijo Miguel Barnet.

“Estaré por los años que vengan en este trabajo. Aprendí mucho con cada uno de ustedes y seguiré aprendiendo. Seguiré atendiendo a la Fundación Fernando Ortiz, a la cultura cubana y al gran legado que nos ha dejado nuestro Comandante en Jefe”, concluyó el presidente honorífico de la UNEAC.

Nuevo Consejo Nacional, dan a conocer miembros de honor

Fueron elegidos como miembros de honor del Consejo Nacional de la UNEAC: Alicia Alonso, Leo Brower, Alfredo Diez Nieto, Ambrosio Fornet, César López, Eusebio Leal, Jesús Chucho Váldes, Graziella Pogolotti, Martha Rojas, Omara Portuondo, Pablo Milanés, Roberto Fernández Retamar, Rogelio Martínez Furé, Rosita Fornés, María Teresa Linares, Fina García Marruz, Silvio Rodríguez, Nancy Morejón, Jesús Ortega, Verónica Lynn, Pedro de Oraá, Jesús Chucho Cabrera y Miguel Barnet.

Como presidentes de las asociaciones fueron seleccionados Alberto Marrero (Escritores), Lesbia Vent Dumois (Artistas de la Plástica), Orlando Vistel (Músicos), Lourdes de los Santos (Realizadores de Cine radio y televisión) y Francisco González López (Artistas Escénicos).

Guido López Gavilán y Cira Romero García fueron electos como secretarios de la organización. Corina Mestre, Magda Resik y Pedro de la Hoz son los nuevos vicepresidentes y Martha Bonet de la Cruz vicepresidenta primera.

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9 Congreso de la UNEAC (3): Desafíos actuales de la Cultura Cubana.

Con la presencia de Miguel Díaz- Canel Bermúdez, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, dio inicio este domingo la jornada final del IX Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), con sede en el Palacio de las Convenciones de esta capital.

La cita, que sesiona desde el día 28, da fin al proceso orgánico iniciado en el 2018 que ha servido para analizar a fondo las principales dificultades en el funcionamiento de la organización y para que los artistas e intelectuales cubanos plantean sus preocupaciones.

La plenaria comenzó recordando a Fidel Castro Ruz, pues hoy se conmemora el aniversario del discurso conocido como “Palabras a los intelectuales”, fruto del diálogo abierto del entonces Primer Ministro con los intelectuales y artistas.

A la jornada dominical asistieron también Esteban Lazo Hernández, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular; Victor Gaute, Jefe de la Oficina de Asuntos Ideológicos del Comité Central del PCC; Alpidio Alonso, ministro de Cultura; Miguel Barnet, presidente de la UNEAC; y los intelectuales Eusebio Leal, Abel Prieto Jiménez y Graciela Pogolotti.

Bajo el lema “Sin cultura no hay libertad posible”, los casi 250 delegados participaron la víspera en seis comisiones de trabajo sobre temas referentes a la creación artística y su relación con las instituciones; la proyección social de la cultura; medios y redes sociales; turismo y mercado; enseñanza artística y relación con los jóvenes creadores. La última comisión debatió los estatutos que regirán el trabajo de la UNEAC en lo adelante.

Desafíos actuales de la cultura cubana

En tiempos en que el Gobierno de Estados Unidos ha resucitado la Doctrina Monroe y la filosofía del macartismo; cuando derrotar a la Revolución es una de sus principales obsesiones y ha recrudecido el bloqueo con la activación total de la Ley Helms-Burton, “los escritores y artistas cubanos debemos ser portadores de la verdad de Cuba dondequiera que pueda hacerse escuchar”, afirmó Miguel Barnet este domingo, en el inicio de la sesión plenaria del noveno congreso de la UNEAC.

Al leer el informe Desafíos actuales de la cultura cubana, Barnet apuntó que desde que comenzaron los trabajos preparatorios del congreso, varias preguntas han estado presentes en los participantes en el proceso: ¿Cómo podemos los escritores y artistas agrupados en la UNEAC ayudar más a nuestro país en la presente coyuntura? ¿Cómo contribuir de manera más activa al perfeccionamiento de nuestra política cultural?

“Luego de la aprobación por amplia mayoría de la nueva Constitución, nuestra institucionalidad se halla inmersa en un proceso de cambios trascendentes que se reflejan, de un modo u otro, en la cultura”, dijo.

En ese sentido, afirmó que, al ratificar la voluntad de seguir avanzando en la construcción de una sociedad socialista, caracterizada por la sostenibilidad del desarrollo económico y social, la democracia participativa, la solidaridad, la inclusión, la justicia y estrategias que promueven la equidad, los escritores y artistas “tenemos el deber de ayudar, desde la creación y el pensamiento, a la materialización de las aspiraciones del pueblo cubano”.

En esa dirección -continuó Barnet-, “nos anima el interés de ser más útiles y consolidar un diálogo sistemático, fecundo y propositivo con la vanguardia política y otras instancias del gobierno y la sociedad civil. Queremos contribuir con mayor inteligencia y responsabilidad al continuo mejoramiento y puesta en práctica de nuestra política cultural y de aquellas áreas que se interrelacionan de modo inseparable con la cultura, como la educación, las ciencias sociales y los medios de comunicación”.

La experiencia y la capacidad de análisis de los miembros de la UNEAC, dijo, pueden hacer contribuciones útiles en este momento histórico.

“Los intentos de los enemigos de Cuba de crear una quintacolumna intelectual contra la Revolución se han malogrado durante todos estos años y están destinados a seguir fracasando.

“Los pocos que han podido reclutar no significan nada dentro del poderoso movimiento cultural cubano, que incluye igualmente a muchos y muy valiosos creadores fuera de la Isla, comprometidos con el destino de la nación”.

La UNEAC, apuntó, acepta el papel del mercado nacional e internacional como vía legítima de circulación del arte, “pero rechaza poner en manos de la lógica mercantil el establecimiento de jerarquías artísticas y, en su conjunto, la política cultural, que no puede privatizarse.

“Con una correcta regulación institucional, consideramos que deben estudiarse alternativas de promoción bajo formas no estatales de gestión”.

Y subrayó: “Pensar esta nación, que se fraguó en sostenido combate contra el colonialismo y el neocolonialismo, contra intervenciones e injerencias, es otro de nuestros grandes e impostergables desafíos. Resulta imprescindible saber en qué punto nos hallamos, cómo llegamos hasta aquí y qué retos nos esperan en adelante.

“Si estamos de acuerdo en que el ser humano es a la vez sujeto protagónico y principal beneficiario de nuestra sociedad, y lo entendemos como portador de la cultura e identidad cubanas, todo lo que hagamos desde la creación y el pensamiento tendrá que tributar a la dignidad, igualdad y libertad plenas”.

Tras refrendar la aspiración a un ciudadano que incorpore en su práctica cotidiana la ética de la solidaridad, la justicia y la equidad, y rechace el materialismo vulgar, las conductas marginales, el egoísmo, la discriminación y la intolerancia, dijo que “debemos cobrar conciencia de que la cultura es terreno fértil para desarrollar tales valores”.

Los creadores, más implicados con el país y su política cultural

Al inicio de la sesión plenaria, se conocieron los dictámenes de las seis comisiones que sesionaron la víspera en distintas salas del Palacio de Convenciones, en los que resaltó la importancia de la política y la institución cultural y su integración con creadores artísticos y literarios, la implicación de estos en procesos educativos y sociales, y la lucha contra la banalidad, el intrusismo profesional y la imposición de patrones culturales colonizadores, así como la salvaguarda del patrimonio y la memoria histórica.

Lesbia Vent Dumois, presidenta de la sección de Artes Plásticas de la UNEAC. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Del debate en la Comisión I, “Creación artística y relación con las instituciones”, trascendió la necesidad de una mayor incidencia en el vínculo de las jerarquías artísticas y literarias con el trabajo y los propósitos que le han encargado al sistema institucional de la cultura.

Al leer el documento, Lesbia Vent Dumois, presidenta de la sección de Artes Plásticas de la Uneac, señaló, entre las conclusiones, que sin el apoyo estatal, el auténtico creador del arte y la literatura que daría expuesto sin protección a normas mercantiles de oferta y demanda; que no es el mercado del arte el que determina las jerarquías artísticas y literarias; que se debe establecer la programación cultural como uno de los ejes centrales para la jerarquización cultural, y que el fortalecimiento de la institucionalidad debe ser la batalla fundamental para evitar el intrusismo profesional y la manipulación de los principios de la Revolución.

Que sea mayor la participación de los creadores en la elaboración de estrategias y toma de decisiones vinculadas a la circulación y promoción del acto creativo, subraya el texto.

El periodista Pedro de la Hoz dirigió el trabajo de la Comisión II. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

En la Comisión II, “Proyección social de la cultura”, los delegados recalcaron que la política cultural es una sola, y que se impone “velar por la calidad de las presentaciones artísticas tanto las que se generan de las instituciones estatales como en aquellas no gestionadas por el sector no estatal”.

En las conclusiones de esta comisión, se plantea que la programación cultural no puede ser fruto de la inercia y la espontaneidad. “Tiene que ser un ejercicio de pensamiento colectivo que articule criterios de los responsables de las instituciones y de los creadores, y tome en cuenta las exigencias y las demandas de los públicos, sin que esto implique concesiones populistas que indefectiblemente apuntan a entronizar la mediocridad (…) La programación debe ser un instrumento de primerísimo orden para la formación de las audiencias y la ampliación de horizontes culturales”.

Entre las proyecciones sociales necesarias está la de propiciar una mayor implicación en la concepción y desarrollo de las políticas de salvaguarda y promoción de los valores patrimoniales de nuestras ciudades y paisajes.

“Es imprescindible el diálogo con las autoridades encargadas de la protección del patrimonio y con las entidades que en el cumplimiento de sus misiones se relacionen con esos valores (…) Promover la toma de conciencia acerca de la pertinencia de vindicar la arquitectura como un ejercicio profesional eminentemente cultural, y entender la ciudad como un espacio de integración interdependiente de valores arquitectónicos, urbanísticos, sociales y culturales”.

También, que los creadores acompañen a los ministerios de Educación y Educación Superior en los procesos de perfeccionamiento de los procesos educativos, y que se perfilen con mayor alcance y efectividad los proyectos socioculturales comunitarios para que contribuyan a la formación y desarrollo de mujeres y hombres con una cultura ciudadana responsable, comprometida y participativa.

La periodista Magda Resik dirigió los debates de la Comisión III. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

La Comisión III, “Cultura, medios y redes sociales”, incluyó en su dictamen la necesidad de seguir trabajando en la estrategia país para la preservación de la memoria histórica con una visión integradora de todas las entidades y organismos que atesoran el patrimonio sonoro, audiovisual e impreso.

Las redes sociales y el lenguaje de internet, con su impacto actual en nuestra sociedad, deben formar parte de la agenda de trabajo de la Uneac como asunto de gran relevancia, para lo cual deberá trazarse una política en el corto plazo, señala el documento, que destaca, además, la necesidad de priorizar en las agendas académicas la formación de guionistas para la radio, la televisión y el cine, y de estimular todas las iniciativas que impulsen el dramatizado, un género deficitario hoy en el escenario mediático.

“Debe tomarse en cuenta, cada vez más, la necesidad de estimular la creación destinada a los públicos específicos, especialmente el infantil y juvenil, y a temáticas de gran impacto social como las de género, racialidad, participación y ejercicio del criterio».

Alicia Valdés, musicóloga, dirigió las labores de la Comisión IV. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

La Comisión IV, “Cultura, turismo y mercado”, llamó a conciliar intereses en el vínculo entre cultura y turismo, pero en una dinámica en la que debe primar la salvaguarda de la cultura y la identidad cubanas.

“Nos hemos pronunciado acerca de la necesidad impostergable de realizar una proyección que muestre lo mejor y más representativo de nuestro arte en sus más variadas manifestaciones y en sus múltiples escenarios, tanto dentro como fuera de Cuba”, señala en su dictamen esa comisión.

Al turismo, uno de los motores de la economía -continúa el texto-, “no es preciso ofrecerle espectáculos diferenciados. De lo que se trata es de entregarle al visitante, sin cursilerías, nuestra cultura en su estado más orgánico y natural en cualquiera de los espacios que utilicemos”.

Para articular un programa verdaderamente responsable que contribuya a brindar productos de alta calidad en cualquiera de nuestras plazas y escenarios, “deben conjugarse varios elementos que conspiran en su desenvolvimiento, como la cadena de impagos a artistas y el intrusismo profesional en el ejercicio de las actividades, que tiene una efectiva contraparte en el Decreto 349, herramienta eficaz contra las malas prácticas artísticas en cualquiera de sus expresiones, no solo las de carácter musical”.

Son también importantes las comisiones de Cultura y Turismo en los territorios, que deben regular de manera sistemática lo concerniente al arte.

“La dinámica cultural transita por un ciclo que abarca desde el proceso productivo hasta la venta y socialización de cualquier obra en sus más variados soportes, desde el papel hasta lo que se escucha en un escenario, de modo que estamos no solo urgidos, sino obligados a revertir todo lo que constituyan malas prácticas en cualquier esfera cultural”.

Los delegados llaman la atención, además, a una más sistemática y efectiva promoción de la producción cultural; la “inexplicable demora de la Ley de Derecho de Autor”, y el papel más activo que deben jugar agencias como la de Autores Musicales y la Agencia Literaria Latinoamericana.

La comisión se pronunció, de manera unánime, “por fortalecer el papel de la cultura no solo en la esfera del turismo, sino por contribuir con nuestras capacidades intelectivas a seguir forjando de la mejor manera, a escala nacional y territorial, un movimiento cultural que sea de todos y para todos, nacionales y extranjeros”.

La actriz Corina Mestre dirigió los debats sobre la enseñanza artístic y los jóvenes creaores. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

La Comisión V, “Enseñanza artística y relación con los jóvenes creadores”, advirtió que “la formación artística cubana no puede subordinarse a las contingencias ni banalizarse en medio de la difícil situación que afronta el país, y debe constituirse ella misma en la expresión más genuina de nuestra identidad, tradición y valores culturales”.

Los participantes en su debate destacaron la necesidad de elevar el respeto al magisterio, elevar la calidad de los claustros y reorganizar el Consejo Técnico Asesor de las escuelas de nivel medio y las comisiones de carrera en el nivel superior, así como garantizar el funcionamiento de los grupos de expertos.

“En la Uneac, urge comprometer a las figuras emblemáticas de nuestra cultura para que se acerquen a la enseñanza artística como tutores y maestros”, apuntaron.

Además, señalaron que “los jóvenes tienen que convertirse en una de nuestras prioridades, no solo a nivel social sino en la Uneac, donde han comenzado a establecerse alianzas con la Asociación de Hermanos Saíz para la planeación de acciones comunes”.

 

Los intelectuales toman la palabra en Congreso de la UNEAC

 

Los artistas e intelectuales tomaron la palabra durante la clausura del IX Congreso de la UNEAC para debatir los díctamenes de las comisiones de trabajo y el informe central del Congreso leído por Miguel Barnet.

“Sin creernos el ombligo del mundo, no podemos minimizar lo que somos, lo que hemos sido y hecho. Tenemos que ir a las Palabras a los intelectuales, al fondo y al trasfondo de esas palabras. Fidel entendió muy bien la integración entre la creación artística, la cultura y la sociedad”, afirmó la doctora Graziella Pogolotti en su intervención.

Con esa visión, apuntó, “el desarrollo de lo que tradicionalmente se había considerado cultura se integraba a un proyecto que, a su vez, se integraba a la transformación de la educación y el país”.

Pogolotti afirmó que hoy la UNEAC no es la de entonces, como tampoco su membresía -que ya no reúne a artistas y escritores en el sentido tradicional, sino a historiadores, científicos sociales-. “Es una situación mucho más compleja pero, al mismo tiempo, por su complejidad y heterogeneidad, ofrece un potencial de conocimiento y experiencia que puede contribuir efectivamente a proponer y alentar soluciones para los problemas acuciantes que afrontamos.

“La Uneac puede ser, es, una institución que desempeñe un papel participativo y activo en el enfrentamiento a los grandes temas del momento, que contribuya en un momento dado a alertar ante fenómenos que pueden ser dañinos, al análisis constructivo y la confrontación de ideas”.

El delegado Víctor Fowler tomó la palabra para alertar sobre los recientes desafíos para el desarrollo de la teoría socialista en las plataformas de Internet.

«Estamos en un mundo nuevo donde conservamos un contenido determinado y tenemos que ir más allá; hay un debate que convence a los pobres, un pensamiento desalineador. Tenemos que hacer nuestra contribución desde la teoría socialista», afirmó Fowler.

Por su parte, Waldo Leiva llevó hasta el debate una de sus principales preocupaciones: «Siento que la subcultura se ha ido metiendo en el país por la fanatización por lo extranjero, que ha ido minando nuestra identidad. Hay que establecer el dialogo con los jóvenes para erradicar ese cáncer que esta creciendo».

En este sentido, Esteban Morales habló de los retos que tiene Cuba como país cuando lidia con los Estados Unidos.

«Estamos lidiando con una cultura donde siempre nuestra Isla es un pedazo de EE.UU y eso es sumamente peligroso. En la UNEAC hay un potencial extraordinario para que le brinden atención a ese asunto y puede partir de potenciar los intercambios con los americanos, que sepan realmente la realidad de Cuba. El gobierno de los Estados Unidos se vale mucho de la ignorancia de su propio pueblo y hay que luchar contra eso. No hay otra forma de ganar la guerra que con inteligencia».

La musicóloga Nerys González Bello habló de la necesidad de que la UNEAC potencie el estímulo a sus mejores artistas y busquen estrategias que velen por visibilizar los resultados de los artistas, para que así tengan mayor sentido de pertenencia con la organización. Además, evaluar la idoneidad de las personas encargadas de implementar la política cultural del país.

Se propuso además, incluir al Centro Histórico de La Habana como patrimonio de la nación.

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