“La Esperanza”- una metáfora en tiempos de crisis y pandemia.

Nuevamente el Coronavirus nos juega una mala pasada en este despertar del 2021. Cuba contrae un nuevo rebrote de la Covid 19, que nos obliga al confinamiento y el cierre de las salas de teatro y actividades culturales. Vuelven a alejarse los Abrazos, los Besos y los Encuentros Postergados.

Por ello, esta Bitácora Cultural retorna a una cuarentena digital. Para uds quiero regalar esta breve fábula o cuento que tomé recientemente prestada a mi amiga, actriz y narradora oral Dayana Deulofeo y que narré a los más pequeños espectadores del espacio comunitario “La Callecita de los Cuentos”, de Teatro de la Villa.

La Esperanza.

Esta era una habitación en penumbras pero en realidad la oscuridad no era completa. En el centro de la habitación habían cuatro velas que se quemaban lentamente. De repente, la primera vela dijo:

-Yo soy la Paz o lo que queda de ella, pues el hombre cada vez se empeña en discutir más, en buscar problemas, en hacer de mí nada. Para que voy a permanecer encendida.

Y sin decir nada más, se apagó. Rápida, la segunda vela habló:

-Yo, que voy a decir yo. Yo soy laFe, que se supone que debo existir para dar ánimo, para dar voluntad, para ayudar a seguir. Sin embargo hay quien me utiliza para manipular a otros. Ya no soy lo que era. Tambien me voy a apagar.

Y disminuyendo su luz, se apagó. La tercera vela habló con lo que le quedaba de voz:

-Yo soy el Amor pero estoy tan débil, casi no tengo luz. Que sabe el hombre ya del amor si lo único que hace es pensar en la guerra, en la envidia. Para que, para que voy a permanecer encendida.

Dicen que por una rendija de la ventana sopló una brisa que se posó sobre la tercera vela y también la apagó. Solo entonces se escuchó la voz de un niño que estaba en la puerta y que había escuchado la conversación de las 3 velas y que llorando entró y dijo:

-No, no se apaguen. Si ustedes se apagan, que quedará para mí en el mundo de mañana, que quedará para las personas que todavía creen el Amor, que todavía tienen Fe, que todavía quieren la Paz. No, no se apaguen.

Y solo entonces, se escuchó la voz de la cuarta vela:

-Oye, niño, no llores. Mientras yo tenga todavía fuerza y luz para resistir la oscuridad, siempre podremos encender las demás velas. Encenderemos el Amor, encenderemos la Fe, encenderemos la Paz. No llores. Yo soy la Esperanza.

Y dicen que el niño se paró de puntillas, tomó la cuarta vela y fue encendiendo, una a una, las demás. Por eso, en este día tan especial y todos los días del año, nunca permitan que se apague esa pequeña llama que arde en cada uno de nosotros y que se llama la Esperanza.

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Volverán los títeres y el teatro

 En tiempos de Coronavirus callaron aplausos, murmullos y risas. Payasos, actores y títeres lloraron el adiós temporal del escenario. Los niños marcharon tristes a sus casas. Una paloma blanca, fiel compañera de mi encierro, acarició mi hombro en estos meses de soledad. Algunos amigos cayeron ante el mortal virus sin poder despedirlos. Pero en la distancia, sin besos ni abrazos, los teatristas convocaron en las redes a la alegría de convivir junto a la rosa con sus espinas, a resistir la pesadilla que mañana será triste recuerdo. Reyes magos de la ciencia ya nos traen la cura mágica al maleficio. Por ello, este año que pronto amanece volverán los títeres, los aplausos, las emociones. Seremos la vacuna a la Esperanza, eso sí, cuidándonos y protegiéndonos un poquito más.

Nevalis Quintana Fernández

(Artículo publicado en el número 72 del Boletín Matine de la Assitej Cuba)

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Eusebio Leal: Faro y Vigía de La Habana

Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad de La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
 

El pasado 31 de julio nuestro pueblo conoció la triste noticia de la desaparición física del Dr. Eusebio Leal Spengler, cuyas honras fúnebres fueron pospuestas atendiendo a los requerimientos impuestos por la COVID-19.

De conformidad con lo previsto, se ha decidido que el próximo 17 de diciembre en el horario comprendido de 9:00am a 4:00pm, sus cenizas sean expuestas en el Salón de los Pasos Perdidos del Capitolio Nacional, momento en que nuestro pueblo podrá tributarle el merecido homenaje como justo reconocimiento a su imperecedera obra. El acceso del público se producirá por la Calle San José hasta ingresar al recinto por la Calle Prado.

El día 18 se realizará la Despedida de Duelo Oficial con la presencia de dirigentes del PCC, Estado y Gobierno, representantes de las organizaciones de masas, invitados de la Oficina del Historiador, otras personalidades y amigos; ese mismo día en ceremonia familiar se realizará la inhumación de sus restos en el Convento de San Francisco de Asís.

Faro y vigía

Autor: Mario Cremata.

¿Qué puedo decirte, Leal amigo, que no supieras ya? ¿Acaso que extrañaremos tu palabra encendida, esa fuerza volcánica capaz de desplazar montañas y torcer el curso de las aguas, o tu carácter preclaro y hasta los chispazos fecundos de amador sin reposo?

¿Qué puedo expresarte en estas letras que demoran en brotar, como si se resistieran, a sabiendas de que quien escribe hubiera preferido mil veces arder en el fuego antes que sentir el deber moral de componerlas?

¿Qué puedo hilvanar, con elemental coherencia, si este vacío aplasta a quienes te tenemos como vigía y faro, nos deja sin aliento, y nos clava el dolor allá en lo más hondo, donde más duele?

¿Qué voy a hablar yo de la patria, si tú, orgulloso de nuestra herencia magnífica, mejor que nadie encarnaste al patriota, y me enseñaste a amar esta tierra como algo sagrado y real, a defenderla hasta con los dientes si fuera preciso?

¿Qué gano con ponerme a elucubrar si vale más la Historia o la poesía, cuando tú, con el bregar de lo cotidiano, me hiciste comprender que mientras la Historia nos ofrece la crónica de los acontecimientos tal como fueron, la poesía nos los devuelve como debieron ser?

¿Qué sentimiento puede equipararse al duelo espontáneo que sacude a este país desde que se conoció la noticia terrible, a ese marasmo que embarga las calles de tu Habana de las sábanas blancas, y que no es que le falte el sonido, sino que tiene el silencio, como suscribiría tu dilecta Fina García-Marruz?

¿Qué confesión podría estar a la altura de esa que te ofrendó, en vida, la martiana poeta de Orígenes, seguramente el más bello epitafio que pueda colocarse en el sitio donde reposarán tus cenizas?: «En su sacrificio humilde, en la entrega tenaz de sus horas, en la vehemencia prometeica con que ama a La Habana, Eusebio Leal, como en tantas otras cosas, es donde está su huella. Cuando lo olviden los hombres, todavía lo recordarán las piedras».

¿Qué si no mi fidelidad, mi gratitud, o mi reverencia callada pero limpia y llana, puedo ofrecerte en esta hora de llanto y también de serena conformidad por tu vida abnegada al servicio de una obra mayor que es Cuba?

¿Qué voy a repetirte una vez más que el hecho de encontrarte fortuitamente aquel día, en la escalera de tus sueños mejores, me cambió la vida, y que a mis 16 años tenía clarísimo que desde entonces te serviría, como uno más de tus soldados incondicionales?

¿Qué poco original de mi parte elogiar tu grandeza, ponerme a encomiar tus virtudes o incluso tus defectos como criatura humana al fin, cuando dejas una obra tangible e intangible que se sostiene por sí misma, escudo contra el cual se estrellaron calumniadores y enemigos?

¿Qué flaco favor a tu legado y memoria regodearme en la nostalgia, intentar una explicación para este vacío, o acaso recurrir a esa disquisición que tanto te irritaba de «cualquier tiempo pasado fue mejor»?

Como frente a la certeza de tu partida cualquier idea se me antoja peregrina y tal vez estéril, lo único conveniente y a tu altura es aferrarnos a tu eterna sapiencia procurando no dejar morir tu apostolado.

Eso habrías querido, padre y amigo. Eso pide Cuba, tu madre amantísima. Eso es ser leal al juramento que te hice la última vez que nos vimos. Eso intentaremos quienes asumimos, prendido del alma, ese dulcísimo misterio que estremeció al mártir de Dos Ríos: la cubanía.

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¨La niña que quería volar¨: nuevo estreno de Teatro de la Villa

En una familia cualquiera hubo una niña muy delgada y de largas piernas a quien le encantaba encaramarse en cuanta altura encontraba, un alero del tejado, una rama de un árbol…y sucedió que un día, no te voy a contar cómo, hizo realidad su sueño y comenzó a volar por los aires cual si se tratara de un ave.

De ese modo encontró a varias de ellas, como el cao y el búho, y supo de los peligros a los que estos animales del aire se enfrentaban. Conoció, sobre todo, de cuan necesario podía resultar el respeto, la solidaridad, la ayuda de los unos a los otros y no digo más para que puedas disfrutar de esta obra mágica que ahora presenta el Teatro de la Villa y que toma como punto de partida un cuento del escritor español Ramón Trasmonte que tiene por título ¨La niña que quería volar¨

¿Quieres levantar vuelo tú también? Parece algo muy interesante, ¿verdad? Bueno, pues probemos a ver cómo nos va. A la una…, a las dos… y a las tres. El Teatro está por comenzar.

Con esta introducción de la asesora y dramaturga Esther Suárez Durán, el Teatro de la Villa anuncia el estreno de su nueva puesta en escena ¨La niña que quería volar¨, del escritor Ramón Trasmonte en versión de Ernesto Adrián Monzón y bajo la dirección de María Elena Tomás y en saludo a su aniversario 56 de fundado esta agrupación teatral. Esta obra, tras 3 años de trabajo de mesa y preparación, debió haber sido estrenada en el mes de Marzo, pero las nuevas circunstancias originadas por la actual Pandemia de la COVID 19 y el necesario confinamiento obligaron a repensar dicha puesta y adaptarla a la llamada Nueva Normalidad.

¨La niña que quería volar¨ tendrá funciones a las 4.30 pm las sábados y domingos, este último día acompañado del regreso del espacio comunitario ¨La Callecita de los Cuentos¨, en su sede en Desamparados esquina a Doctor Mora, Guanabacoa ¡Qué la Disfruten!

REPARTO ACTORAL

Doris Vargas

Carmen Navarro

Claudia Lazo / Didier Portela

Lidia Rosa Cárdenas

DIRECCIÓN:

María Elena Tomás

DIRECCIÓN GENERAL

Tomás Hernández Guerrero

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Declaración de Principios.

DECLARACION DE PRINCIPIOS.

Soy Artista, Cubano y Revolucionario. Vivo la inmensidad  de la Revolución, con mi pueblo, combativo, trabajador, agobiado por la crisis agudizada del  Bloqueo de un Soberbio Imperio y la Pandemia del Covid 19. Son días de Historia y de Épica. Me ofende e indigna quienes, comprados por dólares, laceran y ultrajan mis símbolos, mi Bandera, mi Himno, mis Héroes. Nunca son ni serán parte de mí, no me representan. Algunos deben su formación a esta Revolución, sin pagar un centavo. Duele cuando nos confunden y dividen. Los Artistas siempre hemos llevado el Dialogo con nuestro Gobierno, juntos somos uno, somos Vanguardia. Siempre converso con Martí: ¨De Pensamiento se nos hace la Guerra, Ganémosla a Pensamiento¨, y me recuerda Fidel: ¨La Cultura es lo primero que hay que Salvar¨.

Nuestro Dialogo viene desde las Palabras a los Intelectuales y alza su cumbre en el 9 Congreso de la UNEAC, a la voz de José Martí y Fidel Castro. Clamo por la madurez, la sabiduría y la reflexión, pero alerto que nunca nos dejemos arrastrar a otro Quinquenio Gris, que tanto laceró a la Cultura. Confío en la UNIDAD de Artistas y Dirigentes.

UNIDAD + CULTURA + REVOLUCIÓN = CUBA

NEVALIS QUINTANA.

De mi perfil de Facebook hace unos días:

Durante 2 días, he tenido este marco en mi foto de perfil, tras los acontecimientos de los últimos días. Vi en él, el sentimiento de Unidad de los Cubanos en estos momentos difíciles y épicos de la Revolución. Está en el mismo, mi Bandera Cubana, la más Bella que existe, y los colores rojo y negro que recuerdan la gesta de la Revolución. Hoy descubro que este post es parte de la guerra de los símbolos para confundir y dividir a los Artistas que estamos “Dentro de la Revolución con Todo”. Por ello, queda eliminado de mi perfil.

 

Me vienen a convidar ¿a…?

Ha sido mi silencio y ahora mi palabra. Ambos exclusivamente míos. Creo en el diálogo y en los puentes. No es la primera vez que lo digo. Pero también sé qué tipo de personas sólo buscan imponer un monólogo, y con insultos y bloqueos en redes, hablando de libertad de expresión, la sabotean. Y sé quiénes colocan materiales contaminados para que los puentes se tambaleen y caigan.

Diferencio los hechos de estos días. NO me representa quien insulta la bandera, y tiene como aliados la vulgaridad, el desprecio, la conducta antisocial y exhibicionista, aunque aparezca bajo el maquillaje de artista. En el artista es la obra quien habla, y para que hable tiene que ser creada. A lo dicho por ellos de que son los deseos de “11 millones de cubanos” réstenle mi número. Yo no soy San Isidro. No me representa.

En segundo lugar, y bien diferenciado: entre quienes estaban ayer frente a la sede del Ministerio de Cultura había jóvenes artistas con inconformidades y el deseo sincero de un diálogo, y muchas otras personas y medios. Yo no estaba allí, pero sí algún amigo y gente que conozco y respeto. Y otros que no buscaban entendimiento: basta leer decenas de comentarios que ahora tildan a los 30 elegidos por ellos mismos como traidores, por haber dialogado.

La ingenuidad tiene un alto costo. En estos difíciles meses para Cuba y el mundo muchos artistas e intelectuales cubanos hemos sido denigrados y amenazados. Todavía lo somos, porque basta un atisbo de compromiso con nuestro país y su gente para ser blanco de los más bajos ataques, en nombre de la “democracia”, claro, y la libertad de expresión. Los más furibundos se muestran escasos de cultura elemental, con un rosario lamentable de groserías y gritos que denuncian sus reales deseos. Los estamos leyendo en este mismo instante.

Todo aquel que considere que mi país tiene que entregarse, NO cuente conmigo. Quien obvie de cualquier diálogo la palabra Bloqueo, NO cuente conmigo, y por supuesto, NO cuente conmigo quien no le reconozca a Cuba su derecho a resistir y ser mejor por ella misma.

Ha sido mi silencio reflexivo y ahora mi palabra de poeta, por CUBA. Con mi libertad de expresión. O sea, mi libertad.

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El teatro, el cine, la televisión, nosotros… sin Broselianda

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¿Cómo puede una actriz tan extraordinaria, tan auténtica, tan querida, morir en una playa, aparecer sobre la arena ya inerte, tan lejos que no la podamos abrazar? Parece una de esas películas de final trágico que solo alguien como Broselianda Hernández podría convertir en una acabada obra de arte, en un ejercicio profundo de amor y entrega; que alguien con su verdad poderosa y eterna sobre la escena pudiera salvar, aunque se tratara de un guión poco feliz.

Por suerte la risa aparatosa que me hacía adorarla siempre con que ahora se me aparece nuestra Brose, logra espantar esa dura imagen tan sola y desprotegida, con la que fue encontrada en una triste orilla de North Miami Beach, cuando se ha sido amada por todo un país.

Leo y releo los reportes de prensa, en busca de lo falso de la noticia; los amigos más cercanos me llaman para comprobar si es cierto, convencidos de que se trata de una nueva bola de mal gusto, pero un tuit de la organización de vanguardia de los artistas y escritores cubanos no deja ninguna duda: «Fallece la destacada actriz de teatro, cine y TV Broselianda Hernández reportan algunos medios de comunicación y artistas en sus redes sociales. Considerada una de las mejores actrices de su generación. Desde la #Uneac nuestras condolencias a familiares y amistades. #CubaEsCultura».

Confieso que hubiera querido que fuera a mí a quien le contara, en una entrevista, que cuando niña se la pasaba «agarrada a una barra de ballet, hacía mis teatros yo solita, y cuando quise hacer las pruebas en el ISA mi abuela no se opuso abiertamente pero decía que no era una carrera para personas inteligentes. Creo hoy firmemente que es todo lo contrario, pero la verdad es que si no logras imponer tu inteligencia te tratan como a un peluche». Pero estaba seguro de que nos quedaba una vida por delante. «Hay tiempo, José Luis, tenemos tiempo…», y nos dedicábamos a conversar de cuanto Dios crió.

Al cineasta cubano Carlos Barba le habló, sin embargo, de sus maestros, los que más la influenciaron: «Isabel Moreno, con su ejemplo de magnífica actriz; Vicente Revuelta, como un ser genial que en aquellos tiempos me inspiraba temor aún no logro explicarme por qué; Miriam Lezcano, como primera maestra fue liberándome de esa horrible timidez que tenía cuando estudiaba; y Roberto Blanco, el gran descubridor, el que me graduó y con el cual trabajé mucho después en una reposición de Yerma. A todos les debo y agradezco mucho, especialmente a Roberto. La Academia era muy buena en aquellos años. Te daba eso: conocimientos, juegos. Era muy divertido estudiar en una escuela de arte».

A mí me enamoró sin remedio, cuando la descubrí en la televisión en Cuando el agua regresa a la tierra, aquella serie en que le mostró a Cuba su poderío como actriz, al lado de Manuel Porto y la Moreno. «Ese personaje lo hice con 26 años pero en el guion tenía menos, así es que adelgacé mucho, trabajé mucho y el resultado fue muy hermoso (consiguió el Premio a la mejor actuación femenina en televisión en el Concurso de la Uneac de 1994). Todavía yo soy ese personaje: rebelde, tierno, una muchacha sin afectos y que encuentra en el abuelo su razón de vivir. En su abuelo y en el monte. Ella es una muchacha montera de lo más recóndito de la Ciénaga de Zapata, es una experiencia única en mi vida, pues casi que me quedo allí; finalizando la serie salí embarazada y después es que protagonicé Las honradas, un trabajo muy diferente, una mujer diferente por dentro y por fuera a la de Cuando el agua regresa a la tierra.

«Fue un gran premio debutar en la televisión con una serie tan buena, con una cosa tan bien hecha y con un personaje tan bien estructurado. Con esa relación tan linda con el abuelo que me marcó…». Y, luego, en ella, la Broselianda, también nos haría pensar en su desempeño impresionante en Doble juego, en Diana…, por mencionar su impronta en la pequeña pantalla.

El cine tendrá que recordarla, aunque tuvo que pasar mucho tiempo para que pudiera adueñarse del set, si bien debutó temprano en el medio gracias a Bajo presión, dirigida por Víctor Casaus. Pero Broselianda era de la idea de que «los papeles, como los hombres, llegan a tu vida cuando deben llegar». Lo esencial es que nos volverá a hacer vibrar cuando nos rencontremos en la gran pantalla con Mata, que Dios perdona; Una rosa de Francia; Barrio Cuba; La anunciación; Martí, el ojo del canario.

«Todos mis personajes me acompañan», le aseguró a Carlos Barba en su entrevista. «Son como otros seres que se apoderaron de mí y entonces tengo más vida con ellos, a veces me cargan, a veces hablo con citas de ellos, vuelven siempre. Es raro. Eso de si realmente me ha llegado lo que quiero no lo pienso. Soy un poco escéptica respecto a que llegue un personaje de esos impactantes».

Sin embargo, amó interpretar a Leonor Pérez, la madre de José Martí, en la película de Fernando Pérez. «Es el más bello personaje que me han ofrecido en cine y creo que a partir de la película muchos investigarán más sobre esta mujer, que tuvo una vida de las más sufridas que he conocido, aunque solo se refleje en el filme una parte de esta, pues sabemos que ella murió ya anciana, sola y en la pobreza. Todavía me parece mentira haberla hecho yo».

Su huella mayor, para muchos, la dejó en las tablas. «Mi comienzo fue con Buscón. A José Antonio Rodríguez le debo el personaje de Ofelia en una versión de Hamlet. Entre nosotros hubo una gran amistad y era en aquellos momentos El Buscón una pequeña familia para mí, y José Antonio, un padre que siempre estaba para todo en mi vida, hasta en un aborto, nunca lo olvido. Flora es una directora a quien también quiero mucho, la conocí desde que yo era niña y trabajé en dos obras con ella: Lila la mariposa y Las Bacantes, esta última fue con un bellísimo personaje, fuerte y grande: Ágave. Flora Lauten es una mujer extraordinaria. Con Carlos Díaz tengo la relación más intensa dentro del teatro, no solo por sus obras sino por nuestra conexión en todos los sentidos. Hay personas que tienen que ver con una y es algo como químico, de energías parecidas. Yo creo que en su forma de ser y de pensar nos parecemos mucho.

«El teatro es la base. Cuando dominas un medio tan duro, de tanto entrenamiento físico, después estás más preparada para todo. Es lo más duro, lo más efímero y es único. Me gusta el teatro y creo que soy muy teatral, es verdad que siempre regreso al teatro. Hay algo de morbosidad en la relación de un actor con el teatro. Ese miedo, esa total exposición ante un público presente, de quienes puedes escuchar desde bostezos, abucheos hasta cuando logras atraparlos de tal manera que no se oiga ni un suspiro, es tremendo. Hay algo de dominación y dominado, no sé. Hay un constante baja y sube de adrenalina que necesito y extraño. Y de mucho amor. He enamorado desde el escenario y me he sentido feliz, totalmente feliz en las tablas».

Sí, Broselianda nos conquistaba, nos amarraba, nos hacía de ella en cada acto suyo de entrega total, y ya no había vuelta atrás. Muerte prematura, incomprensible, dolorosa, que nos costará creer. El teatro, el cine, la televisión, la extrañarán, ¡seguro! Nosotros, sus admiradores, la mantendremos viva, enérgica, siempre brillando.

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La Belleza de un Beso de Luis Eduardo Aute, entre las rosas y el mar.

(Este artículo debia haber sido publicado en el mes de Abril, sin embargo, el confinamiento por la Covid 19 y el cierre de las salas de internet obligó a su espera hasta el día de hoy)

Este 4 de abril, en Madrid, tras larga lucha contra las secuelas de un infarto, se fue, Luis Eduardo Aute, amigo entrañable además de nuestra Isla; se fue al alba pero, y como él mismo y dirá eternamente: queda la música. Con su muerte, está de luto la canción más auténtica y la belleza —la del mundo que él creó y el que proyectó con su obra y su vida—. Día amargo para la humanidad que anda perdiendo seres humanos por miles y hoy se acaba de ir uno de sus más entrañables, de los que se entregó siempre rumbo al alba; cantemos con él su Aleluya, y de seguro tocará a las puertas del alma y, nos llevaremos al abrir la sorpresa de alimentarnos con su tierna sonrisa, y al encogernos de hombros nos diga: Pasaba por aquí.        

Voy buscando un amor
que quiera comprender
la alegría y el dolor,
la ira y el placer,
un bello amor sin un final
que olvidé para perdonar.

Es más fácil encontrar
rosas en el mar.

Voy buscando la razón
de tanta falsedad.
La mentira es obsesión
y falsa la verdad.
Qué ganarán, qué perderán,
si todo esto pasará.

Es más fácil encontrar
rosas en el mar.

Voy pidiendo libertad
y no querían oír.
Es una necesidad
para poder vivir.
La libertad, la libertad,
derecho de la humanidad.

Es más fácil encontrar
rosas en el mar.
Rosas en el mar.

Con estas palabras escritas para Luis Eduardo Aute por el trovador y poeta Fidel Díaz Castro en el sitio ¨La Jiribilla¨, inicio el mágico viaje de la memoria a mi encuentro único con este cantautor. Corría marzo del 2008, por cierto, año también bisiesto como este. Luis Eduardo Aute retornaba una vez más a Cuba para participar en el Festival BarnaSants ofreciendo conciertos, dando apertura a una exposición personal y, como regalo especial, presentando en el Sábado del Libro, la edición cubana de su poemario   ¨Poemigas¨.

Era el sábado 23 de marzo. Bien temprano, volé las calles de La Habana en mi gastada Forever de dos ruedas hacia el Palacio del Segundo Cabo, entonces sede del Instituto Cubano del Libro, con el objetivo de adquirir el cuaderno y el encargo de otro para mi colega teclero Radamés Echemendía. Desde allí, en la captura de las sillas  me topaba con el amigo poeta Omar Herrera. El cantautor  y poeta español apareció en recorrido por la Plaza de Armas. Junto con la periodista Sahily Tabares y el trovador Amaury Pérez Vidal, sus 2 prologuistas, Aute dedicó una maravillosa mañana de debate y lectura de poesía. Se definió así mismo un ¨provocador¨.

 Cuaderno en mano, Luis Eduardo Aute me escribió como autógrafo: ¨A NEVALIS ESTE (dibujo en forma de enorme labio que significa BESO) MUY FUERTE, AUTE¨.Solo atiné a decirle: ¨-Gracias por su poesía.-¨. El cantautor poeta, desde sus ojos ocultos por el vidrio, regaló una sonrisa. No lo volví a ver y escuchar, un año después, desde la Plaza de la Revolución en el inolvidable Concierto ¨Paz Sin Fronteras¨.

En su homenaje les regaló en esta Bitácora Cultural, en tiempos de coronavirus y obligado aislamiento en casa, los sencillos versos de POEMIGAS.

Nevalis Quintana Fernández

Poemigas

Autor:Luis Eduardo Aute.

Tres cosas hay en la vida

3 cosas

no se le pueden perdonar

a Dios:

la injusticia

y la estupidez.

Y, sobretodo,

a los hijos de puta.

que creara el sufrimiento

Cuestión de Fe

Se puede ser cristiano

sin ser católico,

se puede ser judío

sin ser sionista,

se puede ser musulmán

sin ser yihadista…

pero,

¿se puede ser ateo sin

sin ser creyente?

Noticias divinas

No seas tan cobarde, Dios,

y da la cara alguna vez,

¿no?

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Poeta Post Covid 19

Tras varios meses a la deriva y en aislamiento social por el cierre de las salas de navegación en cumplimiento de las medidas sanitarias para enfrentar la Pandemia Mundial del Coronavirus, regresa a las redes ¨El Poeta teje las estrofas¨. Han terminado, por ahora, más de 7 meses de confinamiento, angustia y batalla por la vida. Como todos los cubanos, viví alejado de mis amigos y seres queridos. Desde casa, en compañía de mi esposa y de palomas que conviven en mi balcón, despertaba con las conferencias del doctor Francisco Durán, un médico que se ha ganado el cariño de los cubanos. Todas las noches  uní mis manos  a los aplausos del pueblo para los especialistas, doctores y científicos que combaten la Covid 19, dentro y fuera de Cuba, salvando vidas.

Tuve la dicha de ser uno de los cubanos que fue parte de un estudio poblacional, en el Consejo Popular Vedado, con la vacuna antimeningocócica VA-MENGOC-BCcon el fin de fortalecer la inmunidad del cuerpo humano frente a la enfermedad. Este estudio fue la base para la creación del primer candidato vacunal cubano contra la Covid 19, conocida como SOBERANA 01.

Como artista también fui parte de las acciones culturales en las redes sociales junto con mis compañeros de Teatro de la Villa, que participó con la obra ¨Cuentos de la Bartola¨ en el 10 Festival Internacional de Títeres Charlot Virtual 2020 de Colombia, y en las convocatorias online de la Peña de Poesía Erótica ¨Los Cinco Sentidos¨ con mi poema ¨En tiempos de Coronavirus¨.

En este andar del silencio sufrí la pérdida de varios amigos. Tambien despedí desde las calles habaneras a la gran Vedette de Cuba, Rosita Fornés y al Historiador de la Habana, Eusebio Leal. Sin embargo, una de las partidas más sentidas la tuve con un gran amigo de las redes, artista y casi pariente familiar, Jesús Chediak, víctima de la Covid 19 desde un conmocionado Brasil, epicentro de la pandemia en América del Sur y bajo un irresponsable gobernante Jair Bolsonaro, que ha apostado al genocidio y  la barbarie de su país frente a la epidemia. Con Jesús Chediak, a quien conocí hace 9 años en Facebook en un reencuentro virtual de familia al cual dedicaré un próximo artículo, compartí su admiración  hacia esta Isla del Caribee intercambiamos criterios sobre el arte, la cultura, la política y la sociedad.

 Por ello, concluyo este artículo con mi breve articulo APLAUSOS DESDE CUBA PARA JESUS CHEDIAK, escrito en la red social al conocer de su deceso, y con la letra de la canción ¨VALIENTES¨del reconocido Dúo Buena Fe, devenido himno en estos meses de las Brigadas Médicas Cubanas del Contingente Internacionalista ¨HENRY REEVE¨ que cumplen misión salvando vidas en varios países afectados por la Covid 19 y cuyo estreno en el Teatro ¨Karl Marx¨ coincidiese los días finales del año 2019 cuando China reportó los primeros casos de coronavirus.

Nevalis Quintana.

APLAUSO ETERNO DESDE CUBA A JESÚS CHEDIAK

Ayer, en una de mis fugaces conexiones a la red por la wifi, supe la noticia de la partida física del gran amigo brasileño Jesús Chediak, víctima de la Covid 19. Hombre de Teatro y la Cultura de Brasil, lazos familiares me unieron a Jesus Chediak, con quien compartía opiniones y mensajes sobre la realidad cultural, social y política. Amigo Solidario de Cuba donde estuvo una vez. En uno de sus últimos comentarios de Facebook alabó la presencia de los médicos cubanos en Lombardía, Italia, que enfrentaban al Coronavirus. El día de su deceso, 8 de mayo, yo recibía la vacuna cubana VA-MENGOC-BC como parte de un estudio poblacional para fortalecer el sistema inmunológico frente a la Covid 19. Ese día brilló sobre el cielo un halo de Sol, casi señal celeste de esperanza. Por ello, anoche a las 9 pm, en el Aplauso a los médicos que combaten la Pandemia, dediqué mi Aplauso Eterno a mi amigo, primo, Jesús Chediak.

Valientes

Antes que todo sea himnos y vítores
Antes que todo sea negociaciones
Hay un preludio espeso, desafinado
Altísimos silencios de sinrazones

Y el miedo va goteando de los valientes
Antes que los sudores y que la sangre
El instinto genuino que ya le advierte
Permutar de destino, se le hizo tarde.

Qué estoy haciendo aquí
Amando a este país como a mí mismo.
No, que va
No hay heroísmo
Vine a darle un beso al mundo y nada más.

Pandemonium, capital de los infiernos
Solo por los temores se filtra el alma
Restos de quien al instante deshicieron
Niños que, tras el hambre, se irán con calma.

Viejos jinetes del horror que han aprendido
Con la distancia, anesteciarnos los discensos
Con sensación de no es aquí, no es a mí, no
Son los míos
Cabalgan sobre nuestro tedio.

Después será no es mi ciudad
Luego será no son mis hijos
Somos la misma humanidad
Todos frente al mismo acertijo.

Qué estoy haciendo aquí
Amando a este país como a mí mismo.
No, que va
No hay heroísmo
Vine a darle un beso al mundo y nada más.

Pero
Qué estoy haciendo aquí
Amando a este país como a mí mismo.
No, nada de heroísmo
Vine a darle un beso al mundo y nada más
Y nada más.

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Ha muerto un poeta: César López

Autor: Yurís Nórido.

El poeta, narrador, ensayista y crítico César López (Santiago de Cuba, 1933) ha fallecido este martes en La Habana. Dejó decenas de libros; multitud de artículos en periódicos y revistas; fue testigo excepcional de momentos cruciales de la cultura cubana, amigo y compañero de grandes escritores y artistas, hombre cultivado y sensible…

La poeta mexicana Lina Zerón junto a César López y el desaparecido Luis Suardíaz.

Era (es) uno de los mejores poetas de la segunda mitad del siglo XX cubano, que fue siglo pródigo en poesía.

Basta una serie memorable, sus tres Libros de la ciudad, para considerarlo un clásico. Algunos creen que esos poemas están consagrados solo a las ciudades en las que vivió, las que amó o sufrió: Santiago de Cuba, La Habana, Madrid…

Pero la ciudad de César López es mucho más; es la idea que nos hacemos de la urbe y de sus múltiples afluentes, de su capacidad de latir por sus historias y conflictos.

Una ciudad que es todas.

Ciudad, no te equivoques nuevamente./ De qué ayer se trata. Qué lejanía/ convocas en el tiempo si el crimen te sostiene./ No vuelvas a dormirte… escribe en el Tercer libro.

Vivió frente al Malecón habanero, “acompañado” por una gran biblioteca, donde confluían Lezama y Garcilazo; Neruda y Dulce María Loynaz.

A la gran poesía universal tributó buena parte de su obra ensayística y sus colaboraciones con importantes publicaciones en Cuba y en el extranjero.

Era un conversador fino y entusiasta, polemista irónico… con esas armas afrontó muchos de los obstáculos que le pusieron la vida y los hombres.

Cuba lo distinguió en 1999 con su Premio Nacional de Literatura. Era el reconocimiento a una poesía asumida como impulso vital, como necesidad íntima que tiene que hacerse patrimonio de todos, pero que, en definitiva, es crónica personalísima.

Nada hay ahora que hacer, como no sea/ rumiar, escribir un bolero sin cantarlo, / observar el desastre. /El fracaso distinto a la derrota.”

UN POEMA DE CÉSAR LÓPEZ

Penetran la ciudad

Penetran la ciudad, extiéndense, habitan luego
las más estrechas calles, las distantes
casas de los extremos, la viuda los esconde
o entre velos y frascos la vieja solterona: Eduviges
Almánzaga remueve la cascarilla y el agua de Florida
y de vez en cuando, púdicamente,
hace a sus dedos resbalar por los lugares prohibidos.
Inundados rincones, los recuerdos tropiezan el hastío;
que es solamente el hastío quien preside: sus fantasmas
o espectros
penetran la ciudad, extiéndense, la habitan luego,
y como los viejos tranvías desaparecen
y dejan nada más sus raíles o sus sombras,
marcan los silencios, la infancia común y los primeros
indicios de otros tiempos cuando se insinúan;
marcan también los bordes del mercado, el mercado
es el lugar y concurrencia donde la ciudad se despereza.
La ruda y la hierbabuena cerca de las palomas y los granos
del más dorado maíz, el jaboncillo o el desparramado
cundeamor;
el hombre que camina naturalmente agobiado, lleva
su canasta, la mujer de enfrente armada
con las más esparcidas tetas municipales, una calabaza
para uso concorde a sus ideas personales, la cómica
y gorda o esplendorosa pimienta y la tímida nuez moscada
para saborear sumergida en lo dulce de las calurosas tardes;
el pasado persiste, su peso todavía de pasado al presente,
su molestia que se pavonea inevitable
entre los vericuetos húmedos del mercado, de la ciudad entera;
mientras el dependiente cantonés escama los pescados más
frescos,
la plaza del mercado desde su alto escalón vigila, determina
una parte del ritmo de la ciudad plena, hinchada de tantas cosas innombrables, innombrada ella misma, ciudad
de algas, y de aguas malas y de parejas vigilada también;
los amantes transcurren cuando la fría e irónica neblina
acuña la noche que se escapa. Putas y maricones cortan
cintas y papeles viejos, y desdentados conciertan sus esperanzas matutinas.
¡Oh noche y la ciudad! ¿Quién eres, qué dueño tienes que te
obliga,
te atolondra y oculta tu futuro? Entrégale la llave, préstale
acaso el pregón o el muro antiguo
de la catedral mancillada. Pero no dejes
que aquella niña de retorcido pelo sea violada en la presencia
del universo tuyo; álzate. Estas son las palomas y no existen
maravillosas águilas, fabulosos acantos, sierpes,
tigres sonoros de elegancia agresiva y sigilosa, tienes
ese olor ácido y doméstico de las cebollas y el sudor
de las negrísimas axilas o el vinagre listo para las herejías.
La guerra es del hastío. Como los fantasmas
de tus carnavales arruinados o los legendarios tamarindos
de tus hirsutos patios. Ciudad, enseñoreada
vas por el amo y sus sicarios. Llegan por mar, las naves
oscurísimas derraman sus aceites, atracan, desembarcan,
penetran la ciudad, habitan luego todo sitio o vacío disponible.

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“Los Cinco Sentidos”: Poesía y Trova vs COVID 19

La Peña de Poesía Erótica “Los Cinco Sentidos”—que celebró en febrero del 2020 su tercer aniversario— se realiza el segundo jueves de cada mes a las 4 pm en el Patio de los poetas del Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado (Cidvi), dirigida por la escritora Yamilet Calcines, quien creó este espacio de literatura y arte eróticos, como tributo a su hermana, la escritora Yazmina Calcines, narradora que ha sido fuente de inspiración de muchos bardos y por quien el Grupo Ala Décima, en su concurso anual de igual nombre, a partir de su convocatoria del 2012, entrega el Premio Yazmina Calcines de décima erótica.

Brindis poético por Carilda Oliver y Yazmina Calcines.

En cumplimiento de las medidas orientadas por el Ministerio de Cultura ante la COVID-19, al igual que todos los espacios artísticos y literarios, Los Cinco Sentidos está pospuesta, pero su conductora ha tenido la feliz iniciativa de invitar, para el segundo jueves de abril, día 9, una sesión virtual de esa tertulia que, según expresa en su mensaje:

Aún en tiempos de coronavirus la Peña de poesía erótica “Los Cinco Sentidos” estará presente con una CONVOCATORIA especial ANTI-COVIP19 que promoveremos por todas las vías posibles de las redes sociales.

Con el lema: SEAMOS UNA VOZ, UN POEMA, POR LA VIDA

El segundo jueves de abril día 9, bajo la imagen inspiradora de Yazmina Calcines, escritora erótica a quien bardos le escribieron estrofas de 10 versos, CONVOCAMOS a poetas, trovadores, cantautores y artistas en general a través de la poesía, la música y la actuación a hacernos presentes por todas las vías posibles con un mensaje de amor, paz, solidaridad y gratitud.

Un último llamado: como no podemos vernos y tocarnos envíen su mensaje de voz que vuele por el mundo, esa será una manera de estar unidos y más acompañados. Una voz querida es como una caricia de esperanza. Que se sepa que estamos VIVOS.

La manzana está podrida

del árbol se desprenden estrellas

Más,elijo su tono rojo,

recogerla y compartirla,

morderla y rescatar su aroma.

El caos no conoce de manzanas

ni de estrellas. Vivimos el frenesí del medioevo

y se indaga la grieta por donde la fruta

salvaguarde el mito.

Su promotora y conductora YAMILET CALCINES.

Para cualquier consulta, comunicarse por email con Yamilet por telimay.libelula@nauta.cu

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