YEMAYÁ
( para Iris Consuelo Alfonso Cruz,
mi más hermosa deidad )
Bajo un mar de tinieblas,
Yemayá sumerge la desnudez al abismo.
Sus senos azules apenas le advierten el peligro
Un ser oscuro, agente del estado,
abre sus fauces para el festín final.
Yemayá, morena, universitaria,
licenciada en el materialismo jurídico,
encontró a la orilla al Guerrero-Poeta.
Quizo el destino una noche acoplar sus cuerpos en danza
sobre el disparo de un cañón.
Para siempre, Yemayá tropezó en el atolón de la felicidad.
Piedras llovieron sobre los sexos desnudos en las olas de Poseidón.
Un ave con cresta derramó la sangre “maldita” en sacrificio.
El ser-agente-funcionario rompió en cólera por la orgía de los amantes.
El Guerrero-Poeta lanzó las jícaras al arrecife y selló su suerte.
Una flecha impactó los tantos alaridos del monstruo.
El mar devoró a los contrincantes seudo-mortales.
Sobre rocas de poemas,
Yemayá rescata en sus lágrimas el corazón del Guerrero amante.
Nevalis Quintana Fernández
(Derechos Reservados)








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