LEYENDA DEL POETA OSCURO
(A José Jacinto Milanés)
Matanzas.
Tarde de tertulias.
Cristal de poesía caído en Gelabert 38.
La niña Ximeno, a los pies de Baby,
escucha extasiada al oscuro poeta.
La niña Ximeno, 14 años, doncella.
Flor que abre sus pétalos al amor.
El poeta,
sumido en el eclipse de las tinieblas,
extrae el néctar en los versos
que acarician a la inocente.
Romance. Poesía travestida. Espanto.
La niña retrocede.
Los padres, firmes carceleros.
El poeta suicida el verso paranoico de su cerebro:
“Para olvidarla, Dios mío,
arráncame el corazón”.
Tarde transparente.
Gelabert 38.
La niña Ximeno, mujer ya,
se sumerge entre las luces de la ventana.
Por la calle, el espectro del ser,
suplicante, le tiende los brazos.
“-¡Isa! ¡Isa! ¡Isa!-”
Desde el carruaje, Poesía, dulcemente,
toca sus hombros :
“- Vamos, Pepe…-”
Nevalis Quintana Fernández
(Derechos Reservados)








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