Solidaridad vs Tornado: Guanabacoa entre lágrimas y abrazos.

 El pasado domingo 27 de enero del 2019, mientras se esperaba la entrada de un frente frío con severas tormentas y una baja extratropical, La Habana fue sacudida por un inusual y violento Tornado que arrasó con varios municipios. 4 muertos y 195 heridos y grandes pérdidas en Diez de Octubre, Cerro, Regla, Guanabacoa y la Habana del Este fue el saldo de este Tornado, categoría EF-4, que tomó por sorpresa a la ciudad. Hoy, La Habana es un hervidero de Solidaridad para ayudar a las víctimas de este trágico suceso. Por ello, esta bitácora digital se une al dolor y a la esperanza de esta capital que cumple su medio siglo.

Guanabacoa entre lágrimas y abrazos.

 Acabo de regresar de Guanabacoa. Apenas me encontraba en la UNEAC cuándo recibí el llamado de mi director Tomás Hernández para reanudar las labores en el Teatro de la Villa, a 4 días del terrible Tornado. El viaje en ómnibus una odisea, pues todavía hay desvíos por los destrozos en la Vía Blanca. Recordaba en mi camino las palabras dichas ayer por el doctor en psicología Manuel Calviño, en su habitual programa ¨Vale la Pena¨ casi hecho a la carrera por la TV Cubana, donde nos dejó un mensaje:

-¨No bastan tuitazos, hay que hacer “Presentazos”. Estar con esas personas. Ayudarlos. Abrazarlos. Darles un poco de lo que tenemos.
Hacerles sentir el calor de la Solidaridad¨-.

  Al llegar, el Abrazo entre colegas ante este momento de Dolor. En mi mano mi modesto aporte ,recopilado por mi esposa Silvia Pelegrín y por mí , a pedido de una de las actrices Claudia Lazo para realizar desde la sede de Teatro de la Villa una colecta de ropas y productos de primera necesidad, una vasija, un caldero, un vaso, una colcha, lo que sea, para los damnificados que se encuentran albergados en casas de abuelo, en la propia Casa de Cultura de Guanabacoa…

  De cerca los relatos de mis compañeras de escena Lidia Rosa Cárdenas y Dorys Vargas Suarez, que vivieron y sufrieron de cerca el Tornado, sin ser dañadas. Cuenta Lidia Rosa, de aquella noche de domingo, cuando extrañada de los intermitentes cortes eléctricos, se acercó a la ventana y vio al enorme monstruo de la naturaleza, con ruido de mil aviones y de colores de muerte. Entonces tomó a su pequeña hija, fueron debajo de la cama. Abrazadas bajo el Terror, la pequeña le preguntaba por aquellos ¨fuegos artificiales feos¨ y ella le contaba de una fiesta imaginada, mientras desde su interior pensaba:-“Todo Acabó”. Cuando salió el Sol, su casa estaba ahí pero al frente sus vecinos y amigos lo habían perdido todo. Entonces besó a la niña, a su esposo, a las paredes….

 Mientras escribo este relato entre lágrimas y dolor y digo FUERZA HABANA, FUERZA GUANABACOA, FUERZA REGLA, ya mi colega Dorys Vargas Suarez presenta para los niños albergados su unipersonal ¨Cuentos de la Bartola¨, regalándoles la Sonrisa ante la Adversidad.

Nevalis Quintana Fernández.

¿Qué es un tornado?

Autor: Yudaisis Moreno Benítez

¿Mamá, y por fin, qué es un tornado? Cómo explicarle a mi hijo esa mezcla entre la naturaleza y el dolor, cuando no se ve en películas, cuando se siente tan de cerca.

Ay mi vida, le dije, y enseguida fui a documentarme. «Es un gigantesco embudo de aire, que sopla en espiral ciclónica hacia arriba, girando a modo de torbellino, producido por la interacción de una tormenta violenta con vientos en la troposfera… el tornado es el meteoro más destructivo de todos los conocidos en la atmósfera».

«Ay mamá… ¿eso?», pero la televisión dice que son derrumbes, gente sin dedos, con las cabezas y los pies partidos, lluvias, postes encima de carros, casas sin techos, bomberos, ambulancias…

Si Damichel, es exactamente eso y mucho más. Es también no poder evitar ponerse las manos en la cabeza, la mirada húmeda, es nostalgia y miedos, desesperanza, destrozos y lágrimas.

Cuando uno siente un tornado a solo kilómetros, a solo unos kilómetros de La Habana, esa que no por gusto es la capital de los cubanos, la de los 500 años, no puede ir a documentarse, es mejor explicar que es algo que duele, que duele ver cómo en unos 16 minutos a unos, por un tornado, se les fue hasta la vida y a otros se les torcieron los sueños de tantos años.

A La Habana de los cubanos le duele todo, hijo mío, desde los huesos hasta el alma, y su gente se ata a un suspiro inevitable, a un anhelo, al mañana que de poco en poco le devolverá su sonrisa de siempre, si esa sonrisa es capaz de volver.

Duelen unos y otros autos atrapados por los caprichos de un tornado, la construcción de siempre, los muros de hoy y de ayer, la ceiba de tantas décadas en otras calles apresadas por escombros, que vinieron de no se sabe ni de dónde.

Un tornado que no vi, pero imagino, es algo que no se podrá olvidar nunca. Un tornado, es esa noche que la mayoría de La Habana no durmió, y que tampoco dejará conciliar el sueño por un tiempo, no tan corto, a pesar de los intentos.

¿Cómo es empezar de cero a los 50 años, a los 60… a los 80, a los 500 años? ¿Cómo amanecer sin nada, cómo no saber a dónde voló tu techo, tu cama, tu tanque de agua, la foto de la familia o el carro que heredaste? ¿Cómo es saber, pero saber a ciencia cierta, que habrá un mañana?

Un tornado, es miles de gentes pensando en cómo ayudar, mientras otros enmudecen, son los eléctricos, los constructores, la mano de muchos en el hombro de algunos. Es pensar, pensar… repensar, y ojalá olvidar, porque un tornado, como el que este 27 de enero de 2019 dejó huellas para siempre en La Habana, dejó además, repleta la memoria de suspiros. Que lleguen entonces las esperanzas para aliviar el alma.

 

Enlace permanente a este artículo: https://neva.cubava.cu/2019/01/31/solidaridad-vs-tornado-guanabacoa-entre-lagrimas-y-abrazos/

Deja una respuesta

Tu email nunca se publicará.