«Del Alhambra al Martí»: un tributo al Teatro Cubano.

El pasado sábado 20 de julio penetré por primera vez en los portones del Teatro Martí. Invitado por la esposa de mi papá, la actriz Candy Quintana, y por un gran amigo Armando Ibarra, presencié el maravilloso espectáculo musical ¨Del Alhambra al Martí¨, dirigido por el maestro Alfonso Menéndez. Desde la subida del telón, la proyección de fotos de artistas y figuras del teatro musical que pisaron las tablas de este centenario y reconstruido coliseo y el sonar de las coplas de ¨La chismosa¨ o ¨Mejor que me calle¨ de la Única Rita Montaner, el director Alfonso Menéndez nos regala un paseo musical por las obras que, antaño, llenaron de regocijo los escenarios de los Teatros Martí y Alhambra. Desde las clásicas zarzuelas  ¨Cecilia Valdés¨, ¨Amalia Batista¨ y ¨María la O¨, los números chispeantes de Federico Villoch que este joven escribidor recuerda del filme cubano ¨La Bella del Alhambra¨, canciones antológicas como ¨Damisela encantadora¨ o ¨Quiéreme mucho¨ y tantas otras.

Acompañan al maestro una tropa de jóvenes artistas y cantantes líricos: Milagros de los Ángeles Soto, Andrés Sánchez Anglar, Laritza Pulido, Ariagne Reyes y Laura M. Hernández, unidos la Orquesta y Coros del ICRT, bajo la batuta de su director Miguel Patterson, el cuerpo de baile del Anfiteatro de la Habana y el Ballet de la Televisión Cubana. Para todos mi aplauso y felicitación. ¨Del Alhambra al Martí¨ deviene tributo al Teatro Cubano y regalo especial a los 500 años de la Villa de San Cristóbal de la Habana.

Sea esta una invitación especial a los habaneros y lectores de este Blog para disfrutar esta excelente revista musical que estará en temporada todo el mes de agosto, sábados 7 pm y domingos 5 pm, hasta el 1 de septiembre.

Nevalis Quintana Fernández.

¨Del Alhambra al Martí¨

Notas al Programa

El teatro vernáculo cubano surgió y se afianzó en el gusto del público capitalino con la figura del actor Francisco Covarrubias desde los albores del Siglo XIX. Hacia 1869 el género bufo devino voz de lucha contra la dominación española, de inmediato silenciada en la masacre de Villanueva a manos del cuerpo de Voluntarios. Desde fines de esa centuria y durante buena parte de la siguiente, esta genuina expresión del costumbrismo nacional encontró sus espacios naturales en los habaneros teatros Martí y Alhambra.

El primero de estos coliseos, inaugurado el 8 de junio de 1884 con el nombre de su propietario original, don Ricardo Irijoa, recibió el honrosa nombre de nuestro Apóstol José Martí en 1899. Por sus tablas brillaron en aquellos lejanos años los actores Miguel Salas, Benito Simancas, Consuelo Novoa, Blanca Vázquez y Raúl del Monte, entre muchos otros que estrenaron, con sus rostros pintados, numerosas obras, hoy lamentablemente olvidadas.

Entre 1931 y 1936 el Teatro Martí albergó la compañia de zarzuelas cubanas dirigida por los maestros Gonzalo Roig y Rodrigo Prats, que estrenó y repuso más de 300 piezas del género. Entre ellas, sobresalen las emblemáticas «Cecilia Valdés», «María la O» y «Amalia Batista», icónicas mulatas trágicas que cobraron vida en las voces de las sopranos Elisa Altamirano, Caridad Suaréz, Rita Montaner, Hortencia Coalla, Luisa María Morales y Maruja González.

Tres décadas después, en el viejo escenario de Zulueta y Dragones se asienta, durante todo un lustro, el grupo Jorge Anckermann, fundado y dirigido por Rodrigo Prats, Eduardo Robreño y Enrique Núñez Rodríguez, quienes se encargan de dar continuidad al género al tiempi que lo renuevan, en títulos como «El bravo»,»Voy abajo» y «Dios te salve, comisario». Integraban sus elencos los mejores actores de la época, encabezados por las inefables Candita Quintana y Alicia Rico, actrices que entregaban en estas tablas sus últimas actuaciones, muy poco antes de una prolongada clausura hasta el 24 de febrero del 2014, cuando el pequeño coliseo resurgió con el esplendor de su gloria anterior.

El Teatro Alhambra, por su parte, sito en la esquina de Consulado y Virtudes, acaparó el favor del público masculino., bajo la dirección del actor Regino López, durante más de tres décadas de actividad ininterrumpida, -entre el 10 de noviembre de 1900 y el 18 de febrero de 1935-,con unas 2000 obras enmarcadas en el cuplé y la sicalipsis. No obstante, las familias habaneras, a quienes estaba vedado el acceso, acudían a los teatros Nacional y Payret a aplaudir al negrito Sergio Acebal, los gallegos Regino López y Adolfo Otero, la negrita Blanca Becerra –también intérprete de las gallegas-, y las mulatas Luz Gil y Amalia Sorg; en títulos como ¨La casita criolla¨, ¨La danza de los millones¨, ¨El rico hacendado¨, ¨La señorita de Maupin¨ y ¨La isla de las cotorras¨. La incuestionable fama de la empresa de Regino provocó que se diese el nombre de ¨alhambresco¨ tanto al género como a las obras y a los intérpretes de toda la época, aún a aquellos que nunca se habían relacionado con la compañía. Entre estos, solamente el actor y empresario cienfueguero Arquímedes Pous logró, en algunos momentos de una fulgurante carrera de 15 años, opacar los triunfos del Teatro Alhambra; con piezas memorables como ¨Las mulatas de Bam Bay¨ o ¨Pobre Papá Montero¨. Por último, hacia 1962 la famosa esquina de Consulado y Virtudes volvió a ser centro de actividad escénica con la creación del Teatro Musical de La Habana, hoy igualmente desaparecido y olvidado.

En el marco de las celebraciones por los 500 años de la fundación de la villa devenida capital, el maestro Alfonso Menéndez, durante más de dos décadas director del Anfiteatro del Centro Histórico, rinde merecido homenaje al género criollo desde este legendario Teatro Martí con un gran espectáculo conmemorativo y doblemente antológico, integrado por los números musicales que tomaron vida en estos escenarios, los cuales avivarán al público actual, la curiosidad por un repertorio de innegables valores o la emoción de la memoria y la nostalgia.

Enrique Río Prado

Historiador de las artes escénicas y del arte lírico cubanos.

 

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