“La Esperanza”- una metáfora en tiempos de crisis y pandemia.

Nuevamente el Coronavirus nos juega una mala pasada en este despertar del 2021. Cuba contrae un nuevo rebrote de la Covid 19, que nos obliga al confinamiento y el cierre de las salas de teatro y actividades culturales. Vuelven a alejarse los Abrazos, los Besos y los Encuentros Postergados.

Por ello, esta Bitácora Cultural retorna a una cuarentena digital. Para uds quiero regalar esta breve fábula o cuento que tomé recientemente prestada a mi amiga, actriz y narradora oral Dayana Deulofeo y que narré a los más pequeños espectadores del espacio comunitario “La Callecita de los Cuentos”, de Teatro de la Villa.

La Esperanza.

Esta era una habitación en penumbras pero en realidad la oscuridad no era completa. En el centro de la habitación habían cuatro velas que se quemaban lentamente. De repente, la primera vela dijo:

-Yo soy la Paz o lo que queda de ella, pues el hombre cada vez se empeña en discutir más, en buscar problemas, en hacer de mí nada. Para que voy a permanecer encendida.

Y sin decir nada más, se apagó. Rápida, la segunda vela habló:

-Yo, que voy a decir yo. Yo soy laFe, que se supone que debo existir para dar ánimo, para dar voluntad, para ayudar a seguir. Sin embargo hay quien me utiliza para manipular a otros. Ya no soy lo que era. Tambien me voy a apagar.

Y disminuyendo su luz, se apagó. La tercera vela habló con lo que le quedaba de voz:

-Yo soy el Amor pero estoy tan débil, casi no tengo luz. Que sabe el hombre ya del amor si lo único que hace es pensar en la guerra, en la envidia. Para que, para que voy a permanecer encendida.

Dicen que por una rendija de la ventana sopló una brisa que se posó sobre la tercera vela y también la apagó. Solo entonces se escuchó la voz de un niño que estaba en la puerta y que había escuchado la conversación de las 3 velas y que llorando entró y dijo:

-No, no se apaguen. Si ustedes se apagan, que quedará para mí en el mundo de mañana, que quedará para las personas que todavía creen el Amor, que todavía tienen Fe, que todavía quieren la Paz. No, no se apaguen.

Y solo entonces, se escuchó la voz de la cuarta vela:

-Oye, niño, no llores. Mientras yo tenga todavía fuerza y luz para resistir la oscuridad, siempre podremos encender las demás velas. Encenderemos el Amor, encenderemos la Fe, encenderemos la Paz. No llores. Yo soy la Esperanza.

Y dicen que el niño se paró de puntillas, tomó la cuarta vela y fue encendiendo, una a una, las demás. Por eso, en este día tan especial y todos los días del año, nunca permitan que se apague esa pequeña llama que arde en cada uno de nosotros y que se llama la Esperanza.

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1 comentario

    • Tania el 19 febrero, 2021 a las 8:29 pm
    • Responder

    Soy una Cubana más que solo pide Paz y AMOR; Comprensión PARA nuestros GOBERNANTES PORQUE HABRIA QUE PONERSE SUS ZAPATOS POR UN MOMENTO; PARA DIRIGIR ESTE PAIS, BLOQUEADO ,CON INSATISFACCIONES DE LA PLOBLACION,ETC. SOLO SÉ QUE TUVIMOS UNA SUERTE LOS CUBANOS CON VERGUENZA ;de tener una revolución orquestada por Marti y materializada por FIDEL DE CARAJO!!! SOMOS AFORTUNADOS DE SER CUBANOS, CUIDEN la Revolución como a sus madres pues ,si sabemos lo que tenemos por tanto ,no queremos perderlo.

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